Primero, ¿qué es un lunar?

Un lunar es una mancha en la piel habitualmente de color oscuro. Los lunares se deben a una multiplicación de los melanocitos, las células de la piel que producen el pigmento o melanina. Por eso su color es oscuro.

Hay niños que ya nacen con lunares, se conocen como nevus congénitos. Estos lunares no son frecuentes. Los más habituales son los que van apareciendo a lo largo de la vida. Los lunares adquiridos dependen en gran parte de la exposición al sol. ¿Qué moraleja sacamos de esto? Recuerda la importancia de usar fotoprotector (enlace al artículo de la fotoprotección). Importante también: recuerdo que nada de protector solar en los bebés, por debajo de los 6 meses debemos perseguir la exposición solar 0.

¿Son malos los lunares?

No. Los lunares son completamente normales. Lo único que hay que vigilar son sus posibles complicaciones. Afortunadamente no es frecuente, pero en ocasiones malignizan y pueden dar lugar a un cáncer de piel conocido como melanoma. Si esto no es habitual en adultos, en niños, es mucho más raro. ¿Cómo detectarlo a tiempo? Conociendo esos signos de alarma.

¿Cuáles son los signos de alarma de un lunar en los niños?

Para que lo recuerdes fácilmente, sigue las primeras letras del abecedario:

A: Asimetría. Haz una línea imaginaria que divide el lunar en dos. Si las dos mitades son bastante parecidas, tranquilidad.

B: Bordes irregulares. Los lunares suelen tener bordes bastante regulares. ¿Y si no son completamente regulares? Tranquila, esto no quiere decir que tu hijo vaya a tener un melanoma. Lo que quiere decir es que es un lunar de mayor riesgo de hacerse malo. ¿Qué debemos hacer entonces? Vigilarlo, vigilarlo y poner muchísimo fotoprotector.

C: Color no homogéneo. ¿Lunares con 2 o 3 colores diferentes? Tampoco suelen gustar mucho a los médicos. Son lunares que también debemos tener vigilados.

D: Diámetro mayor de 6 mm. Los lunares grandes tienen más riesgo de malignizar, pero no quiere decir que siempre ocurra esto. Piensa que al crecer tu hijo, sus lunares también crecerán. Vigila los lunares más grandes más de cerca.

E: Evolución. Éste es el punto clave. Si vemos cambios, aparece picor o el lunar comienza a sangrar es conveniente consultar con el pediatra.

Éstos son los signos de alarma clásicos de un lunar. Pero últimamente el abecedario ha ido ampliándose. Algunos de los signos son más relacionados con los adultos, pero también es interesante conocerlos:

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E: Edad en la que salen los lunares. Para los niños no es importante, pero para nosotras sí. Ojo a los lunares que salen por encima de los 35 años.

F: Fototipo. Los fototipos son los distintos tipos de piel, desde los más claros a las pieles más oscuras. Cuidado con las personas de piel más clara, tendrán lunares menos oscuros.

G: Gestación. ¿Estás embarazada? Si tienes muchos lunares, es una época importante para vigilarlos. Ojo a los cambios.

H: De “hands” en inglés. Quiere decir que también debemos vigilar aquellos lunares que están en manos y pies.

I: Impresionante. Los dermatólogos tienen un dicho, hay que buscar al "patito feo”. ¿Qué quiere decir esto? ¿Hay un lunar diferente a los demás, más feo? Pues ése es el que debemos vigilar más. Si hay uno muy diferente de los demás, ése debe ser motivo de consulta

¿Cómo puedes vigilar tú misma los lunares de tu hijo?

Lo más sencillo es hacerle una fotografía periódicamente. Así puedes comparar cada uno fácilmente cada cierto tiempo. Cuando un niño tiene muchos lunares no siempre es fácil acordarse cómo estaban cada uno de ellos hace 6 o 7 meses. Si ves cualquier cambio (la E de evolución, recuerda que es muy importante), ya puedes pedir cita en tu centro de salud y consultar con vuestro pediatra.

Es importantísimo vigilar los lunares pero, ¿sabes qué es realmente mucho más importante? Protegerse y protegerlos del sol. Crema solar siempre y en cantidad suficiente y, si estamos a la sombra, mejor que mejor. Esa es la mejor prevención.