¿Qué es una analítica y por qué se hacen?

Los comúnmente conocidos como análisis de sangre no son más que exploraciones complementarias. Si es una exploración complementaria ten en cuenta que va a completar lo que el pediatra conoce al preguntaos lo que le pasa a vuestro hijo y lo que descubre al explorarle. ¿Es lo importante? No. Ayuda, pero no es lo principal.

¿Qué tipos de analíticas hay?

Si sólo tenemos en cuenta las analíticas de sangre, tenemos diferentes tipos:

1. Hemograma. Los médicos lo utilizan para detectar si hay anemia o cómo están las plaquetas y los leucocitos.

2. Bioquímica. Hay muchos parámetros que se pueden analizar, depende de los que considere necesario pedir el pediatra. Tenemos glucosa, colesterol, triglicéridos, funcionamiento del riñón o hígado, o hierro entre otros.

3. Inmunología. Es algo más especial. Nos permite conocer si un niño tiene celiaquía o algún problema de autoinmunidad, como ocurre en las enfermedades reumáticas, entre otras.

4. Serología y pruebas de microbiología. Para conocer si tu hijo está pasando o ha pasado determinadas infecciones.

Éstas son las más conocidas. Aunque así podríamos seguir con otras muchas pruebas.

Por eso tiene poco sentido la frase “¿y una analítica de sangre para ver si está todo bien?” ¿Una analítica de qué? ¿De todo?

Un análisis no es una prueba mágica que nos permite descartar cualquier problema para siempre.

En las analíticas básicas que se piden habitualmente no suelen detectarse déficits de vitaminas en niños que comen poco o de manera selectiva. En estos niños lo importante es que aprendan a comer bien. Recuerda la importancia de nuestra conocida dieta mediterránea, comiendo frutas, verduras y legumbres variadas y evitando los procesados.

Los niños delgados, la mayoría de veces, son constitucionalmente así. ¿Tu hijo come variado y sano? Pues ya regulará él la cantidad que necesita.

Analítica | iStock

Vale, déficits de vitaminas no pero, ¿y la anemia? ¿Y si tiene anemia? La anemia se manifiesta por palidez, tanto en la piel como en mucosas de labios o la conjuntiva del ojo. Otra cosa es que tu hijo necesite un seguimiento especial porque tiene alguna condición que aumenta su riesgo de déficit de hierro. Pero no en un niño sano.

También es frecuente que nos agobiemos cuando los niños se ponen malitos de manera repetida en los primeros años de vida. La guardería es mortal. ¿Hay que hacer alguna analítica? Las inmunodeficiencias existen, pero son raras. Así que tranquilidad.

¿Seguimos con más causas de solicitud de analíticas? Igual es mejor aconsejarnos adecuadamente con nuestro pediatra antes de pinchar innecesariamente a un niño.

Si no sabemos lo que buscamos, podemos encontrar cosas que no sepamos interpretar. ¿La analítica suma algo a lo que contáis en la consulta o a lo que vuestro pediatra ha detectado en la exploración? Perfecto. Es una exploración que complementar y nos tiene que ayudar a salir de dudas.

Otra cosa importante a tener en cuenta es que cuando pinchamos a un niño le duele. No lo olvides.

¿Hay alguna ocasión en la que estaría indicado hacerle una analítica en los niños sanos?

La verdad, muy, muy pocas. No hay ningún programa de seguimiento del niño sano de las con ninguna recomendación de hacerlo de manera rutinaria a ninguna edad.

Volvemos a que lo que hemos estado hablando se refiere a niños sanos. Piensa en una familia en la que padres y abuelos sufran de colesterol elevado de causa genética. Y si tienes un hijo celíaco, ¿al otro deberemos hacerle analítica? Está claro que son casos especiales. Son niños sanos, pero con una posibilidad de tener problemas hereditarios. Así que tendremos que hacerle un seguimiento especial, ya que casos un poco más especiales.

Confía, confía siempre en vuestro pediatra. Es el profesional encargado de velar por la salud de vuestro hijo. Seguro que si es necesario hacerle un análisis de sangre será el primero que os indique que debéis realizarla. Mientras tanto, tranquilidad. Es una maravilla que un niño pase toda su infancia sin necesidad de extraerse una analítica