No es una dieta estricta, sino que se trata de ser más conscientes con lo que comemos y consumir proteínas de mayor calidad y con mayor aporte nutricional para nuestro organismo.

La inspiración nórdica en la dieta mediterránea

Un ejemplo de los beneficios de la dieta flexitariana está en nuestra propia cultura y tradición. Productos de temporada, frutas y verduras frescas, guisos, tubérculos, frutos secos… un hecho que en los años ‘50 y ’70 cuando se empezaron a medir en España la incidencia de enfermedades cardiovasculars, tanto España como Grecia e Italia tuvieron una incidencia realmente baja.

No así en los países escandinavos y nórdicos, que a raíz del Estudio de los Siete Países Ancel Keys, el primer estudio que acuñó el término “Dieta Mediterránea”, decidieron imitarla con sus propias características, consiguiendo que ahora la incidencia de enfermedades cardiovasculares sea menor en Noruega y Suecia que en Italia o Grecia.

El problema hoy en día: la obesidad

Tal vez sea el ritmo de vida, los horarios imposibles, olvidarnos realmente de lo importante que es comer para tener no sólo una mente despejada y sana sino un cuerpo más en forma también a través de la alimentación. Pero la adopción de un estilo alejado de nuestras tradiciones, donde apenas se cocina hoy en día, no se prepara el fin de semana comida para el resto de la semana, se tira de congelados, precocinados, comida preparada, rápida y llena de sales, azúcares y grasas… ha llegado a convertir a España e uno de los países donde la obesidad está alcanzado niveles similares a los de Estados Unidos, según datos del XXIV Congreso Mundial de la Federación Internacional de Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas (IFSO) y el XXI Congreso de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad Mórbida y de las Enfermedades Metabólicas (SECO).

Y no es de extrañar: una vida cada vez más sedentaria, menor consumo de productos frescos, y mayor acceso constantemente a comida preparada, bebidas ya mezcladas... era cuestión de tiempo que los niveles de obesidad en España, desde niños hasta adultos, se asemejaran a los del país que más obesos tiene. Una alerta sanitaria que puede tener remedio.

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Los beneficios para la salud de la dieta flexitariana

Con todos estos datos, es momento de pararse a reflexionar sobre los beneficios de incluir una dieta basada en vegetales y verduras; frutas de temporada para obtener todo su potencial, y desterrar en la medida de lo posible la carne, buscando la que sea de más calidad y uno o dos días a la semana, en la misma línea que el pescado, que hoy en día vive en un momento complicado por la alta contaminación de mares y océanos.

-La dieta flexitariana es vegetal al 80 % y animal al 20 %: si eliges este modo de vida, te alimentarás de frutas, verduras, legumbres y cereales, lácteos o huevos, pero no renunciarás al pescado, carne o marisco de manera ocasional y en pequeñas dosis.

-Esta dieta es baja en grasas y aporta poco colesterol, ya que el consumo ocasional de alimentos de origen animal permite obtener los aportes de ácidos grasos Omega 3 necesarios para el organismo, como las proteínas y la vitamina B12.

-Te permite ahorrar, ya que al comer menos carne o pescado puedes gastar más dinero en productos bio, de temporada, frescos en el mercado evitando el supermercado, apostando por pequeños productores que cuentan con un producto más natural.

-Te aportará más energía: comiendo más sano, alimentos de temporada y productos frescos, absorberás más nutrientes beneficiosos para tu salud, y se notará en la energía, la piel, el descanso… todo influye en tu mente y tu cuerpo.

-No habrá efecto rebote, ya que no es una dieta tradicional, es una forma de comer mucho más saludable. Es lo mismo que ocurre cuando se come carne o pescado de calidad, el cuerpo lo agradece.

-No hay culpabilidad, como les ocurre a los que adoptan una nutrición vegana o vegetariana. Sí hay preocupación por lo que comes, por eso buscas lo más saludable, pero si tienes que consumir alimentos derivados de los animales, no pasa nada, no hay culpa.