1. Ejercicio de propiocepción. Se trata de ponerte a la pata coja, pero con la dificultad extra de tener los ojos cerrados. Flexiona ligeramente la pierna apoyada para garantizar ese trabajo de rodilla y aguanta en esa posición durante 8 segundos. Repite hasta 5 veces con 5 segundos de descanso en los que podrás apoyar el pie levantado.

2. Elevación de rodilla desde zancada. Adelanta un pie con respecto al otro y, desde esa posición, eleva la pierna de atrás en dirección al pecho con la rodilla flexionada. Regresa atrás y repite 12 veces hasta completar un total de 3 series.

3. Sentadilla tradicional. Sitúa los pies a la anchura de los hombros y baja con tu cuerpo como si quisieras sentarte en una silla. Es importante vigilar que los talones no se levantan en la bajada. Deberás completar 3 series de 15 segundos con 45 de descanso entre ellas.

4. Puente de hombros: Túmbate boca arriba, flexiona las rodillas y, con los hombros apoyados en el suelo, eleva la cadera hasta que tu cuerpo dibuje una línea recta. Regresa al suelo y repite 10 veces. Deberás completar cuatro series con 40 segundos de descanso entre una y otra.

Con dos veces por semana prevendrás una lesión de rodilla.