Pero vale la pena intentarlo, porque una plancha puede ser el complemento ideal no solo para lograr un look diferente cuando nos interese –y muy natural si aprendemos a utilizarla correctamente–, sino también para ayudarnos a peinarnos y dar forma al peinado cuando parece que todo está perdido. La ventaja es que son fáciles de usar y el peinado suele durar horas, especialmente si aplicamos una laca potente para fijarlo. Así pues, dinos cómo es tu cabello y te diremos qué plancha de pelo necesitas.

Melenón encrespado o rizado

Tu pelo tiende a liso, pero con la humedad y el paso de las horas va adquiriendo un volumen que no te gusta y puede que se te formen algunas ondas. Lo ideal es que te hagas con unas planchas alisadoras clásicas de tamaño grande, pues podrás alisar el pelo en un plis plas y estarás siempre estupenda. El problema es que ocupan algo más que las pequeñas y será un poco más engorroso llevarlas de viaje, pero ahorrarás mucho tiempo y necesitarás apenas unas cuantas pasadas para ir siempre perfecta. Si tienes el cabello rizado y largo también necesitarás unas planchas grandes que alcancen una temperatura bien alta, de unos 220º.

Flequillo, pelo corto, escalado pronunciado...

Algunos cabellos requieren el uso de una plancha alisadora de tamaño pequeño o mediano, ya que la grande no nos irá bien para según qué cortes de pelo, para flequillos o escalados muy pronunciados. En este tipo de peinados es especialmente complicado pasar la plancha, mientras que en las melenas largas es relativamente sencillo. Intenta dejarla poco rato para que el cabello no quede excesivamente rígido y artificial, y si en algunas zonas –como por detrás– encuentras dificultades, pide a alguien que te eche una mano.

Cada día un peinado

Si tienes una de esas melenas agradecidas y bonitas, tirando a lisas, tienes la suerte de poder crear peinados prácticamente a diario con la ayuda de tu plancha. Es fundamental que adquieras una plancha con regulador de temperatura, ya sea alisadora o rizadora en función de tus necesidades, pues podrás trabajar con la temperatura para regular la intensidad de las ondas o del alisado (actualmente la mayoría de las que encontramos en el mercado lo permiten, pero aún existen algunas con temperatura fija). Nuestra recomendación es que te hagas con una alisadora, pues te servirá tanto para conseguir una impecable melena japonesa como para ondular a tu antojo si tienes un poco de destreza, tanto ondas más pronunciadas como otras más suaves. No es tan fácil de usar como las que son específicas para rizar y ondular pero son todoterreno y también funcionan.

Ondular el pelo | iStock

Melena lisa

Tienes el cabello liso o ligerísimamente ondulado y quieres darle cierta vidilla para no verte siempre igual. Si además eres de las que tienen aversión a la peluquería y no te atreves a pasar la tijera y arriesgar con un corte original, una buena opción es adquirir unas tenacillas y ondular más o menos en función de tus necesidades (las hay que tienen varias placas para ir cambiando el grosor del rizo). Prueba también a ondularte ligeramente el pelo antes de determinados recogidos, pues tendrá más volumen y el peinado quedará más bonito. ¿Un consejo? No estrenes la plancha el día que tengas un evento importante, pues es probable que los primeros días no le cojas el truco, y si quieres unos rizos muy pronunciados, déjalos descansar al menos unas horas antes de salir a la calle para que el resultado no se vea excesivamente artificial.

Si te gusta el cabello muy rizado, entonces opta directamente por una plancha rizadora, creada específicamente para ello. Otra opción puede ser el cepillo ondulador, similar a las tenacillas pero en forma de peine, que te dejará el cabello siempre en su sitio. Su funcionamiento es similar al de las tenacillas, y depende de las preferencias de cada mujer escoger uno u otras, pues el resultado es el mismo.

Plancha-adicta

Si usas la plancha frecuentemente –cosa que no recomendamos, ya que no deja de ser un ataque para el cabello– te recomendamos invertir un poco más y optar por unas planchas con revestimiento competo de cerámica, que protegen el cabello. Las de titanio también son una buena opción, aunque es mejor no usarlas en cabellos teñidos. Si tienes el cabello frágil, quebradizo, teñido o con tendencia a romperse opta por las planchas de turmalina, una piedra naturalmente ionizada que combate naturalmente la electricidad estática, por lo tanto muy efectiva.

No olvides que...

Si vas a comprar una plancha, asegúrate de que el cable sea lo suficientemente largo para poder trabajar con ellas y el estuche seguro para protegerlas correctamente. Si eres despistada, una plancha con apagado automático va a salvarte el pellejo en numerosas ocasiones. Por otra parte, desconfía siempre de las planchas que se venden como aptas para usar en cabellos mojados: no solo no son tan efectivas, sino que también pueden dañar el pelo. No olvides, además, que las planchas de viaje son eso, de viaje, y que al ser de menor tamaño el resultado no acaba siendo óptimo. Resérvalas solo para ocasiones puntuales.