Que las manos siempre deben estar limpias antes de sentarse a comer es algo que nos han enseñado desde pequeños, pero ninguno de nosotros estábamos preparados para vivir una pandemia. Ya no se trata de no tocar con las manos sucias lo que vayamos a meternos a la boca, sino de tener el mismo cuidado con los objetos y con el rostro.

Hay estudios que aseguran que nos tocamos la cara más de 2.000 veces al día, la mayoría de las veces inconscientemente. Y con las medidas de higiene extremas que requiere la no propagación del covid-19, eso es algo que no nos podemos permitir. Toca lavarse las manos más de lo habitual, incluso si con ellos estamos produciendo un excesivo arrastre de los aceites esenciales que mantienen el tejido de la en un estado óptimo. Por eso conviene tener en cuenta el jabón que usamos y otros aspectos para proteger al máximo la hidratación de nuestras manos.

Un sencillo ritual de belleza puede ser la clave para acondicionar la piel y evitar (o solucionar) la resequedad o el agrietamiento producido por el uso de geles desinfectantes, muy agresivos para la piel. Porque cuanto más nos cuidamos, mejor nos vemos y nuestro estado de ánimo mejora, te decimos cómo tratar tus manos desde el sofá de tu casa.

Durante la cuarentena, utiliza jabones no abrasivos

La mayoría de los jabones que compramos sin pensar en el súper no tienen en cuenta el pH de la piel y su composición lleva demasiado alcohol. Están pensados para eliminar las impurezas rápidamente peor, a veces, no es lo que buscamos. Este tipo de jabones rompen la barrera lipídica que necesitan las manos para mantener su hidratación. Y ahora, teniendo que lavárnoslas tan a menudo, no es lo ideal. Prueba con productos que aportan higiene pero también cuidan tu piel, como por ejemplo el jabón de Marsella.

Gel desinfectante | iStock

Reconocido por sus propiedades antisépticas, hipoalergénicas y antibacterianas, el jabón de Marsella no irrita la piel, como sucede con los jabones sintéticos. Los dermatólogos lo aconsejan para pieles con problemas y, además, resulta muy eficaz contra la propagación de virus.

Usa cremas súper hidratantes

Al estar más expuestas que otras partes del cuerpo, las manos requieren una protección, una hidratación y una nutrición extra. Según Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8, es en la piel de las manos donde más se nota la edad de las personas y, “si no las cuidamos, acabarán mostrando una debilitación del tejido y un mayor foto envejecimiento”.

Por esta razón, los especialistas recomiendan usar productos específicos para las manos. Opta por cremas protectoras y envolventes que cuiden tus manos a diario, brindándoles flexibilidad, suavidad, elasticidad y comodidad. Elige cremas formuladas con activos, que hidraten en profundidad y reparen la superficie de la piel, al tiempo que retrasen la aparición de arrugas. Tengas la edad que tengas. También te ayudarán componentes como la vitamina B5, que retiene la humedad, el ácido hialurónico, que penetra hasta las capas más profundas, o el extracto de moringa, un antioxidante de última generación que crea un escudo protector.

Exfoliación periódica, pero ligera

La higiene excesiva reseca las manos y esto requiere retirar con más asiduidad las células muertas. En este momento, entra en juego la exfoliación. Pero no una cualquiera. Una exfoliación adecuada no solo eliminará por completo esa piel muerta, sino que aportará los nutrientes que el tejido ha perdido. “La extrema limpieza, en algunos casos hasta quince o veinte veces al día, hace que la piel intente trabajar más rápido a nivel celular para intentar recuperar la hidratación, produciendo una posible descamación y un desequilibrio”, comenta Estefanía Nieto, directora técnica de Omorovicza.

Hay exfoliantes para manos ideados para contrarrestar los daños causados por agentes externos como el frío, viento, agua, jabones abrasivos, etc. El mercado está lleno de fórmulas que ayudan a restaurar la película protectora que se daña todos los días, y más cuando sometemos a la piel de las manos a tanta presión. Busca ingredientes naturales como aceite de almendras, caléndula, manzanilla, malva o aceite de Neem, especialmente calmante, regenerador e hidratante. Y para el arrastre, hazte con exfoliantes elaborados, por ejemplo, a base de azúcar de caña.

Formulación para situaciones críticas

Cuando la piel se muestra excesivamente sensible, lo mejor es recurrir a un producto que sirva de cura exprés. “Los factores de crecimiento e incluso el retinol son principios que pueden aportar tremendos beneficios a las manos, ayudando a prevenir su envejecimiento y acelerando su proceso de regeneración natural”, aconseja Raquel González, directora de educación de Perricone MD.

En estos casos críticos se trata de que la piel más esté fuerte y elástica, por eso conviene elegir muy bien los productos. Pregunta por cremas que contribuyan con sus fórmulas a regenerar, corregir el tono y la textura, y mejorar la apariencia de esa dermis fina y debilitada. El ácido hialurónico será tu mejor aliado para alisar la piel y nutrirla profundamente. El retinol derivado de la vitamina A, por su parte, también puede compensar la falta de colágeno, e incluso acelerar la renovación de la superficie para revelar, de paso, un color más uniforme y sin manchas.