La tecnología avanza a pasos agigantados, tanto es así que ya hay personas que viven con un 'chip' implantado en su cuerpo y les permite, entre otras cosas, abrir el coche o fichar en el trabajo. En concreto se trata de un chip RFID, como el que lleva Amie una ingeniera de software que lleva implantado uno en su brazo. Con este chip Amie puede abrir la puerta de su coche con solo acercarse a la puerta pero no es el único que lleva en su cuerpo. Tiene otro en la mano con el que abre la puerta de casa o su página web.

Los 'biochips' se están extendiendo de forma muy rápida, en 2016 se vendieron 10.000 kits de implantes en Estados Unidos y en países como Suecia, muchas empresas ya les han dado la opción a sus trabajadores de colocárselos para fichar a su llegada a la oficina, abrir las puertas, imprimir documentos o incluso acreditarse para una reunión.

Lo que preocupa a los expertos es que es muy fácil conseguirlos. Por 200 euros podemos adquirir un kit en internet que incluye el chip y el instrumental y en menos de cinco minutos un tatuador nos lo puede colocar. De momento, en España este fenómeno es alegal, no existe ninguna regulación, solo hay cuatro personas con microchips implantados.