Cataluña

El invento catalán que lucha contra el 'monstruo' de las toallitas

La gestión de estos residuos supone un sobrecoste de los sistemas de saneamiento de unos 45 millones de euros en Cataluña.

toallitas húmedas

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El problema de la acumulación de residuos el sistema de alcantarillado —sobre todo, de toallitas que se lanzan al inodoro— acaban contaminando los ríos y lleva décadas trayendo de cabeza a varios rincones del mundo, y España es uno de ellos.

Para combatir este 'monstruo', una empresa catalana dedicada a la ingeniería ha diseñado un sistema que consigue atrapar los residuos que terminan en las cloacas para impedir que lleguen al agua.

Solo en Sabadell hay una treintena de aliviaderos cerca del río Ripoll. Son infraestructuras del sistema de alcantarillado destinada a contener el agua de lluvia transportada por los colectores cuando hay lluvias muy fuertes, para evitar que haya inundaciones y que toneladas de basura terminen en el río para acabar, más tarde, transportada hasta el mar.

El invento catalán que se está instalando en todo el mundo

La red es el invento que ha ideado una empresa catalana, 'Tecnoconverting', dedicada al sector del agua con proyectos en todo el mundo, que realiza grandes equipos para potabilizadoras y depuradoras.

'Tecnograbber' nace para ayudar a minimizar el problema de la acumulación de residuos en los aliviaderos, a la orilla de los ríos.

"En 2020, Aiguas de Sabadell y el Ayuntamiento nos pidieron ayuda para acabar con esta problemática", nos cuenta Olga Bayé, responsable de sistemas Tecnograbber. "En la primera extracción ya sacamos 900 kg de residuos, nos quedamos en shock", dice. El invento tuvo tanto éxito que también han instalado este sistema en otros puntos de España, Portugal y Francia.

El sistema consiste en un deflector con varias mallas que se colocan en las cloacas, y cada una de ellas puede recoger hasta 300 kg de residuos.

Las redes se sitúan en los aliviaderos y cuando se producen fuertes episodios de lluvias —como los últimos que se han vivido esta misma semana en Cataluña— el agua sale por el conducto hasta el río y el sistema captura los residuos que transporta dicha agua.

Y en este solo punto, en Navarcles, Barcelona, se han recogido 1.400 kilos de deshechos en solo las nueve últimas semanas.

Los ingredientes de esta longaniza gigante son, sobre todo, toallitas —el 80%— y mascarillas que la lluvia arrastra hasta las alcantarillas, y otros residuos como preservativos y productos menstruales que han sido arrojados a los inodoros.

El engaño de las toallitas biodegradables

Se calcula que cada español consume 15 kg de toallitas al año, pero no todas ellas acaban recicladas en cubos de basura. La mayoría son arrojadas al inodoro por desconocimiento, ya que muchas personas piensan que, al ser biodegradables, el váter las hace desaparecer como por arte de magia.

La realidad es que estos productos tardan decenas de años en desintegrarse, y hasta entonces taponan alcantarillas y los sistemas de saneamiento. En muchos casos, provocan daños que obligan a cambiar maquinaria y tuberías y acaban contaminando ríos y mares.

Gran parte de la culpa la tienen los anunciantes de dichos productos: hay que dejar claro que no existe ninguna marca que produzca toallitas que se puedan tirar por el inodoro, y acaban en río y después en mares.

Se calcula que la gestión de estos residuos supone un sobrecoste de los sistemas de saneamiento de unos 45 millones de euros en Cataluña, es decir, seis euros por habitante anualmente. En España, esta cifra supera los 200 millones de euros.

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