Pedro Díaz Ridao

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Curiosidad

Cómo estimular la curiosidad

Permíteme que empiece con una pregunta: ¿cuándo fue la última vez que te asombraste con algo?

13 años después de la charla TED en la que Ken Robinson apelaba a la responsabilidad de la comunidad educativa en el fomento de la creatividad de los estudiantes (y que con cerca de 60 millones de reproducciones continúa siendo la charla TED más vista de la historia), las palabras del maestro inglés continúan igual de vigentes que entonces.

Para Robinson, lo más importante que un profesor puede hacer por sus estudiantes es mantener despierta su curiosidad, pero hay algo que quizás es necesario para que esto se produzca: ¿quién ayuda a mantener despierta la curiosidad del profesor o del trabajador? He aquí mi alegato a la curiosidad como nuestra fuente de energía.

Primero, y recordando la pregunta inicial, volvamos a nuestra infancia: en nuestros primeros años de vida los seres humanos mostramos mucha curiosidad por nosotros mismos y por lo que nos rodea porque todo es nuevo para nosotros; y este proceso dota a los niños de información fundamental en su aprendizaje. El asombro nos alimenta esa curiosidad por explorar y conocer el mundo. Con el paso de los años, la falta de novedad y las preocupaciones ponen la curiosidad en un segundo plano. Por tanto, precisamente cuanto mayores somos, más debemos potenciarla y tenemos la suerte de que esta es capaz de preservarse pese a nuestro envejecimiento. Para ello solo debemos hacer una cosa: entrenarla.

La curiosidad no solo nace de nuestro interior, sino que también depende factores sociales y familiares y podemos despertarla mediante estímulos externos. Por ejemplo, en un día en el que nos encontremos tristes, empezar una conversación con alguien nos puede aportar curiosidad sobre distintos temas y mejorar nuestro conocimiento y nuestro estado de ánimo. Seguro que tienes en mente a personas que, al hablar con ellas, suelen despertarte curiosidad por descubrir y aprender nuevas cosas. Por otro lado, también se propaga. Por ejemplo, leer un libro junto a nuestro hijo fomentará su curiosidad por la lectura. Además, cuando nuestras habilidades en un campo concreto aumentan, la sensación de dominio sobre esa materia o disciplina hace que aumente nuestra curiosidad para hacerlo mejor, e incluso para adquirir nuevas habilidades. Por otro lado, el desconocimiento sobre lo que uno no sabe es el gran enemigo de nuestra curiosidad. También el exceso de confianza o el narcisismo pueden menguarla, impidiendo que nuestro conocimiento y nuestras habilidades se expandan por el mero hecho de pensar que ya lo sabemos todo.

¿Qué ventajas nos aporta ser curiosos?

1) Nos hace más inteligentes y creativos.

Está asociada con la inteligencia, la autoestima y la capacidad para resolver problemas. La curiosidad y el conocimiento se retroalimentan, ya que adquirir conocimientos específicos despierta nuestra curiosidad. Al aumentar nuestro deseo de conocimiento fomenta, a su vez, nuestra creatividad.

2) Es capaz de mejorar nuestro comportamiento y nos hace tomar decisiones más saludables.

Evan Polman, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, realizó un estudio con 200 personas a las que dio a elegir entre dos galletas de la suerte, una normal y otra bañada en chocolate. La mayoría (71%) optó por la galleta más sana si se les indicaba que dentro de la galleta leerían algo sobre ellos mismos. A la otra mitad de participantes no se le dio esta indicación y el 80% optó por la galleta menos saludable.

Esta conducta saludable también se observó al darles la posibilidad de subir por un ascensor o por las escaleras de un edificio, lo que sugiere según Polman, que “intervenir en la curiosidad nos puede ayudar a dirigir a las personas hacia acciones beneficiosas para ellos mismos”.

3) Nos hace tener mejores relaciones con los demás.

Para Todd Kashdan, de George Mason University, “la ciencia nos ha demostrado que nuestros mayores arrepentimientos no vienen de intentar algo y fracasar sino de no abordarlo. La inactividad es lo que más nos molesta”. Para Kashdan, el camino hacia una vida plena está cubierto de curiosidad.

Si la motivación es el motor que nos mueve, la curiosidad es la chispa que hace que arranque.

Si deseas seguir alimentando esa llama, puedes consultar los siguientes recursos:

Libros recomendados

  • Why: What Makes us Curious (Mario Livio)
  • El pequeño libro de las curiosidades (Miguel Sosa Lázaro)
  • Dichosos dichos (Víctor Amiano)
  • Una historia natural de la curiosidad (Alberto Manguel)
  • Leonardo da Vinci, la biografía (Walter Isaacson)
  • Curious: The desire to know and why your future depends on it (Ian Leslie)

Charlas TED recomendadas

  • The case for curiosity-driven research (Suzie Sheehy)
  • The surprising habits of original thinkers (Adam Grant)
  • The pursuit of ignorance (Stuart Firestein)
  • Engage and embrace your natural curiosity by asking “why”? (Misha Raffiee)
  • A simple way to break a bad habit (Judson Brewer)
  • The power of curiosity (Bob Borchers)
  • This is your brain on curiosity (Matthias Gruber)
  • A simple way to break a bad habit (Judson Brewer)

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