Los diputados de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) han llegado al Congreso de los Diputados con ramos de flores amarillas. Al entrar al hemiciclo han colocado las flores en los escaños de los diputados independentistas que se encuentran en prisión preventiva. Lo hacen "en recuerdo de que hay gente injustamente en la cárcel y en el exilio" ha declarado el portavoz de ERC, Gabriel Rufián. Incluso los hay que se han quejado del café del Congreso: a Jaume Alonso Cuevillas, diputado y abogado de Puigdemont no le ha gustado y dice que le costará adaptarse a su nueva vida ...lo que ha generado una oleada de criticas en las redes.

En la Tribuna de invitados: la madre, la mujer y el hermano de Pedro Sánchez no quisieron perderse detalle de la jornada.

Otra imagen que ha dejado el debate hoy. Era difícil encontrar un político, del partido que fuera, que no consultara su móvil durante los discursos.

Los cuatro diputados en prisión fueron suspendidos tras las elecciones generales del 28 de abril. Oriol Junqueras (ERC), Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sánchez (Junts per Catalunya) solo pudieron asistir a la sesión constitutiva de las Cortes, después fueron suspendidos como diputados de sus respectivos partidos.

En el Congreso de los Diputados hay 350 diputados, por lo que ahora hay 346 en activo. En la sesión de investidura de Pedro Sánchez se mantendrá la mayoría absoluta en los 176 diputados.

Durante la primera parte de la sesión de investidura el candidato socialista ha expuesto sus objetivos para la próxima legislatura y todas las medidas que tiene pendiente llevar a cabo si sigue en La Moncloa. Un discurso que ha provocado la reacción del presidente de Ciudadanos que en una ocasión se ha podido leer en su labios como le decía: "¡Qué morro!"

También ha llamado la atención el comportamiento de Unidas Podemos que solo ha aplaudido a Pedro Sánchez cuando ha mencionado a las mujeres víctimas de violencia de género. Durante casi las dos horas que Sánchez ha estado en la tribuna los de Pablo Iglesias no han aplaudido ni una sola medida de las que ha expuesto. La tensión entre PSOE y Podemos es evidente después de una larga semana de negociaciones que no han prosperado. Iglesias quiere gran peso dentro del Gobierno socialista, algo que Sánchez, de momento, no está dispuesto a darles.