Los encierros de San Fermín son todo un reclamo turístico, tanto nacional como internacionalmente. Miles de personas llegan a Pamplona para disfrutar de los Sanfermines que se celebran cada año durante la primera semana de julio.

Corredores profesionales, veteranos, aficionados. Aquellos más atrevidos y a los que les gusta sentir adrenalina se lanzan a correr en los encierros. Sin embargo, en estos últimos años los encierros están sufriendo cambios y no a todos les están gustando.

Los mozos han empezado a quejarse durante este año y tal es la crítica a estos cambios que se ha convocado una sentada tres minutos antes de cada encierro a modo de protesta. Los corredores aseguran que el encierro actual está totalmente adulterado y piensan que se está desnaturalizando el encierro

El motivo de las quejas se debe a que cada vez es más común que los toros y cabestros protagonicen un evento más rápido y limpio, lo que profesionalmente es correcto pero por contra, no aporta ventajas a los corredores.

Los participantes quieren sentir emoción y adrenalina. No han dejado de sentirla pero aseguran que ya no es lo mismo pues los toros corren unidos, en manada, y sin abrirse. Debido a esto los corredores ni pueden meterse entre los toros, ni intentar tocarlo y mucho menos ponerse a la cabeza del toro. Si bien es cierto que se ocasionan menos heridos no es menos verdad que también está llegando a ser más aburrido.

Algunas de las nuevas medidas que hacen que la tónica de los encierros sean más limpios son: el antideslizante que ponen en las calles del recorrido, lo que provoca, por ejemplo, que el toro no derrape en las curvas o no se vea ningún resbalón. Este tipo de incidencias hacía más emocionante al encierro ya que los corredores tenían que ingeniárselas para esquivar al toro y no ser arroyado. Estos derrapes se han echado en falta en los últimos encierros que están trascurriendo en los Sanfermines de este 2019 en Pamplona.

Otro motivo por el que los corredores protestan es el entrenamiento que se les da a los cabestros. Dos o tres meses antes de San Fermín, los pastores comienzan a entrenar a los animales. Les hacen correr en manada por el monte. De arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba.

Los cabestros son los que lideran la manada y si estos aprenden a ir juntos sucede lo que se está viendo en los encierros, que la manada corre junta y por consiguiente no se separa ni se alarga como solía verse años atrás, cuando los que corrían podían meterse entre los animales y disfrutar de la carrera.

Un hecho que enfureció a los corredores fue que en el encierro que protagonizó la ganadería de Jandilla no dejaran salir a correr a Messi, el cabestro más veloz. Esto significó que en cierta medida se le daba la razón a los corredores. Se eliminó a Messi para que el encierro no fuera tan fugaz pues con el entrenamiento el toro se había convertido en un líder absoluto y con él al frente de la manada el encierro habría transcurrido sin ningún incidente.

Por el contrario, los ganaderos y propietarios de las ganaderías explican que ellos hacen su trabajo y que entrenar a los animales es una práctica que tienen que hacer por que los cabestros deben liderar la manada. Además al entrenarlos es menos probable que el toro sufra algún incidente en el encierro. Si el animal es herido no puede ser toreado por tarde.

Declaran también que el entrenamiento se hace para que la manada se vea fuerte pues esta es el reflejo e imagen de la"marca". Cuanto más fuerte y unida se vea la ganadería mejor fama tendrá y, por tanto, más beneficios obtendrá el empresario.

Tanto corredores como ganaderos entienden ambas posturas, sin embargo, los mozos han comenzado una protesta. Exclaman que si estas acciones no cesan "éste será el encierro que dejaremos a nuestros hijos y poco a poco desaparecerá. Tenemos algo único ,defendámoslo." Con esto, animan a realizar una queja unánime entre los corredores y los seguidores de los encierros de San Fermín porque sino "el encierro dejará de tener interés , será un mero trámite y no el acto central de cada día"