Meghan Markle se estrenó en las carreras de caballos de Ascot como Duquesa de Sussex y lo hizo por todo lo alto, con un look que la convirtió en la gran protagonista de la jornada.

Meghan ha acaparado todas las miradas con un look muy acertado para la ocasión: ha optado por el blanco y negro con un vestido de estilo camisero, corte midi y manga larga, con un sutil encaje de flores en la parte delantera y abotonado desde el cuello hasta las piernas. Ha complementado su look con un sombrero en los mismos colores con un llamativo lazo y su pelo recogido en un moño.

Un estilismo muy adecuado para el protocolo de Ascot con el que ha triunfado, a diferencia del que lució hace unos días en una boda familiar por parte de los Spencer donde su vestido camisero dejó mucho que desear.