Kim Kardashian nunca defrauda a la hora de lucir los estilismos más arriesgados, y buena prueba es el vestido imposible que llevó a la gala de los MET, donde apareció con un diseño de Thierry Muglern inspirado en las gotas de agua, y que tal y como ella misma admitió, ha sido uno de los más dolorosos que ha llevado en su vida y que le dejó además marcas por todo el cuerpo.

Sin embargo, ni siquiera ella consigue que todos los modelitos le queden perfectos, ya que acaba de demostrar que hay un vestido que no podrá ponerse, al menos de momento. Se trata de un espectacular Versace, que tal y como ha compartido la reina de los realities con sus seguidores, no le entra.

Kim, que no tiene problema en publicar imágenes de algunas de sus pruebas de vestuario, ha querido mostrar que ella también es humana, y como a muchas otras chicas, también tiene prendas que no le quedan bien."¿Cómo de increíble habría sido ese vestido de Versace si me hubiera quedado bien?", ha escrito lamentándose junto a un emoticono llorando.

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