Pero vamos por paso, os voy a contar en detalle en qué consistió el protocolo personalizado de René Furterer que me realizó María.

- En primer lugar la profesional diagnosticó mi cabello para ver qué necesidades tiene y cómo solucionarlas. El principal problema de mi cabello es la sequedad y la tendencia a irritarse el cuero cabelludo al tener la piel muy sensible. La solución es hidratarlo constantemente con productos específicos y evitar el estrés, en la medida de lo posible, para que mi piel no reaccione y provoque descamaciones. Una vez el diagnostico hecho, la profesional diseñó mi protocolo de productos.

- Comenzó aplicando por la zona de la raíz y mechón a mechón el concentrado vegetal regenerador Complexe 5 y lo masajeó suavemente durante unos minutos para tonificar el cuero cabelludo y fortalecer el pelo desde la raíz. Este tratamiento es una pasada porque no solo relaja sino que además huele de infarto.

- A continuación María pulverizó de medios a puntas el aceite nutritivo Karité Nutri que ayuda a regenerar y nutrir los cabellos muy secos y volvió a masajear durante varios minutos más.

- Acto seguido, fui a la zona de lavado para lavar mi pelo en primer lugar con Volumea, para aportar cuerpo y textura al cabello fino y después con Karité Hydra para proporcionar una hidratación intensa y una protección intensa.

- Una vez aclarado el cabello, María dejo actuar varios minutos la mascarilla Karité Hydra, para ayudar a hidratar aún más mi cabello.

- Una vez el cabello listo, pasé a la zona de peinado. Aposté por unas ondas rotas y, para proteger el cabello del calor del secador y las tenacillas, la profesional pulverizó el fluido Lissea que, además, ayuda a facilitar el peinado y aporta suavidad y brillo al cabello.

Resultados

En mi opinión es un tratamiento de lo más completo porque no solo deja el cabello como nuevo sino que además ayuda a detectar cuáles son los problemas de tu cabello y corregirlos con productos adaptados a sus necesidades los cuales puedes adquirirlos fácilmente en tu farmacia.

Una de las cosas que más me gusta es que es muy placentero todo el ritual, no solo por el momento de los masajes, sino también por la fragancia que desprenden los diferentes productos que se utilizan. Relaja muchísimo y te permite desconectar un poco de la rutina diaria.

Los resultados son visibles desde el primer momento. Más brillo, más volumen, más hidratación… por lo que lo repetiría sin dudarlo.