TRES LLENOS EN MADRID

TRES LLENOS EN MADRID

Bunbury conquista al público madrileño en el primero de sus tres conciertos en La Riviera

Intenso, emocionante, mestizo, así ha sido el concierto que ha ofrecido en Madrid Enrique Bunbury, que presentó ante sus incondicionales los temas de su último trabajo, "Licenciado Cantinas", un álbum en el que revisa y rinde tributo a los sonidos latinoamericanos en clave de rock.

El cantante Enrique Bunbury, durante su actuación
El cantante Enrique Bunbury, durante su actuación | EFE

Con las entradas agotadas desde finales del pasado octubre, dos mil quinientas personas se han dado cita en la sala La Riviera para comprobar el excelente estado de forma que goza el que fuera cantante de Héroes del Silencio.

Enfundado en una americana adornada con llamas y empuñando un micrófono sustentado en brillantes calaveras, el cantante ha arrancado la velada con "Llévame", versión de una composición original del grupo Texas Tornados.

Los ecos cubanos del bolero "Mi sueño prohibido" han abierto el camino a "El solitario (Diario de un borracho)", un grito desesperado de ese personaje fraguado en cantinas y tabernas que recorre con mirada etílica las canciones más recientes del zaragozano.

Los sonidos de acordeón presentes en "El extranjero" han dado paso a "Ódiame", inspirado en la música peruana y elegido como primer sencillo del disco que a finales de 2011 presentó en varias ciudades estadounidenses, como Los Ángeles, San Francisco y Chicago.

Marcando el primer punto de inflexión de la noche y sacando a relucir sonidos más guitarreros, Bunbury ha interpretado a continuación temas de entregas anteriores: "Los habitantes", "El anzuelo" y "No me llames cariño". Alfredo Fernández, antiguo componente de Buenas Noches Rose, se ha unido entonces al roquero para interpretar hermanados, "Animas, que no amanezca". La emoción ha cundido en el recinto con la llegada de los primeros acordes de una sentida revisión de "Sácame de aquí", que ha precedido a una optimista "El día de mi suerte", interpretada en el pasado por el puertorriqueño Héctor Lavoe.

Tras convertir en todo un himno a "De todo el mundo" y tomar aliento con "Sí", el aragonés ha puesto en juego todas sus dotes roqueras con "El hombre delgado que no flaqueará jamás", cerrando así, aunque de forma temporal, su actuación. Los primera tanda de bises ha estado protagonizada por "Irremediablemente cotidiano", "Cosas olvidadas" y uno de los grandes clásicos de su discografía "Infinito".

También ha querido agradecer a sus seguidores desempleados el haber realizado un importante esfuerzo económico acudiendo al concierto. El vals "Y al final" y el ambiente íntimo que envuelve a "Nunca se convence del todo a nadie de nada" sirvieron a Enrique Bunbury para despedir una actuación en la que se escucharon gritos de "Enrique presidente". El cantante zaragozano ofrecerá dos conciertos más en La Riviera, hoy, jueves, y mañana, antes de poner rumbo a Suramérica, donde recalará en países como Argentina, Honduras o Colombia.

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