En el próximo capítulo…

Ramón informa a Solozábal que la auditoria confirma su impecable gestión, de ahí, la decisión familiar que marca su regreso. Don Ignacio le pide discreción, quiere ser él quien informe a sus hijas. Urrutia debe decidir, si vuelve a Bilbao o prefiere quedarse. Encarnación previene a su hija del posible traslado y le reprocha su impertinencia con Carolina. Encarnación sorprende a Carolina tratando de fugarse con una mochila repleta de víveres y descubre que, entre ella y Pablo, hay un noviazgo. Don Ignacio les comunica el regreso a Bilbao y la reacción de sus hijas le desconcierta, ninguna quiere volver.

Matías intenta explicarse y asegura a Marcela que su relación con Alicia es estrictamente revolucionaria, pero la posadera comprende que ella y su hija están en un segundo plano. Raimundo regresa nostálgico de su paseo y percibe, aunque disimula, el desencuentro entre ellos.

En una tertulia con Don Filiberto y el Capitán Huertas, averigua que Matías fue el activista sindical que provocó la huelga en la mina. Raimundo recuerda a su nieto, que a veces hay que elegir y distinguir las prioridades, tiene una familia y un negocio que atender, la revolución no debe hacerle perder lo más importante. Matías le asegura que sabe lo que se hace, pero el abuelo sospecha que no. Marcela cuenta a Tomas que Matías la engaña y cuando trata de consolarla, le aconseja que se vaya, no puede ayudarla.

Francisca recibe las escrituras de las fincas compradas y constata que la cifra es inferior a la entregada, pero Isabel le explica que es una medida para pagar menos impuestos y la de Montenegro calla. Antoñita irrumpe y comenta a su señora, por lo bajini, el encuentro con Raimundo. Adolfo sigue abstraído y descuida ciertos asuntos de la mina que Tomás le insiste en rematar. Adolfo espera a Marta, pero ella no se presenta. Tomás abronca a su hermano por su descuido al rellenar unos formularios muy importantes y Adolfo intenta disculparse y rehacerlos, pero es tarde y Tomás no confía demasiado, está en Babia.