Asegura que acaba de empezar a realizar las llamadas y que no da a basto. "Dedico una hora todos los días pero apenas me da para realizar 5 ó 6 llamadas", señala. "La gente aprovecha y aunque no te vayan a votar te cuentan sus ideas.

"A mí me da igual que me voten o no. No se puede gobernar a una comunidad escuchando solo a los que piensan como uno, muchos no te van a votar pero te dan ideas para incorporar a tu proyecto", señalaba.

Destaca que entre los ciudadanos ha detectado "un sentimiento de desarraigo porque no tienen claro lo que va a ser de ellos o de sus hijos. Tienen mucha inquietud hacia el futuro", determina.