Pedro Nieva, el autor intelectual, no se negó a declarar, pero dijo que él no conocía a los sicarios y no tenía nada que ver con el caso. Jesús es el intermediario y se negó a declarar tras hacer un amago de que iba a hablar.

El argelino, D. B., defiende que les encargaron "dar un susto" y les pagaron 25.000 euros. Según él, se lo encargó el intermediario pero tuvieron reuniones con Nieva, quien les dio los detalles de Javier Ardines y qué tenían que hacer. Lo planificaron e hicieron un primer intento a primeros de agosto, pero no tuvieron éxito. Finalmente, lo volvieron a intentar días más tarde y lo dejaron tirado en el suelo, aunque pensaron que lo habían dejado vivo.