Esta madre separada tenía la custodia de su hijo. Cuenta que intentaba llevar "una línea de educación y de higiene" con su hijo. "Cuando la parte contraria es el padre y él no actuaba de la misma manera se hace duro. El niño llegaba de los entrenamientos y no se quería duchar", relata.

La bofetada tuvo lugar un domingo en el que el niño llegaba cansado a casa después de una competición deportiva que había durado todo el día. "Fue un momento en el que se me fue la mano. Al día siguiente era lunes y me desquició. No me gusta pegarle pero no hubo manera", asegura.

Asegura que tras este episodio el niño se muestra arrepentido de las consecuencias que ha tenido la denuncia que interpuso el padre. Se mandan fotos y palabras cariñosas. Está ansiosa porque pase el periodo de alejamiento que tiene que mantener con el menor.