Informaciones de Jorge Badía

Los mensajes del cura de Getafe denunciado por abusos: "En la sexualidad soy tan fino como una mujer"

Un sacerdote de Getafe (Madrid) ha sido denunciado por una feligresa a la que supuestamente dio cobijo en su casa alquilándole una habitación. Denuncia tocamientos, insinuaciones y mensajes subidos de tono que el párroco niega.

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Un cura de Getafe (Madrid), que supuestamente se dedicaba a ayudar a personas con vulnerabilidad, ha sido acusado de abusar de una mujer en situación irregular. En su denuncia la mujer asegura que el religioso la coaccionaba amenazándola con deportarla.

El denunciado es un cura ya jubilado que frecuentaba la parroquia de Santa María de la Magdalena. Usaba aún el alzacuellos y participa en muchos actos de la comunidad. Cuenta la víctima que acudió a esta iglesia en busca de ayuda, ya que necesitaba una habitación para vivir. El hombre le ofreció una habitación de su casa y le dijo que no se preocupara por el tema económico. Una de las religiosas le recomendó a la denunciante que si el sacerdote no aceptaba el dinero que le ayudara con las labores de la casa.

"Una de las religiosas me dijo que si no me cobraba el alquiler de la habitación podía ayudarle con labores domésticas"

Cuenta que desde el primer momento hubo gestos que no le gustaban. Este hombre siempre le saludaba con dos besos en la mejilla, o de repente la abrazaba. "Así pasaron los días, yo pensaba que él estaba agradecido de que yo le cuidara pero me seguía dando más besos y le dije que no era necesario que me abrazara. Una vez salimos de compras y me cogió la mano y yo se la solté", relata.

"Empezó a tocarme la cara mientras me decía 'bonita'"

La denunciante le dijo que tenía alzacuellos y no veía apropiado ese comportamiento. Un tiempo después empezó a tocarle la cara mientras le hablaba. "Me decía bonita y me cogía la cara". Nuevamente ella le recrimina su comportamiento y él le anima a no ser vergonzosa. "Me dijo que me quitara las vergüenzas y que le viera a él como a Jesús". Cuenta que no hubo insinuación como tal directa aunque en una ocasión que salía de la ducha él se quedó mirándola de un modo que le hizo sentir incómoda.

Cuando ella le dijo que no se sentí cómoda con determinados comportamientos el párroco le pidió que se fuera porque iba a la casa una mujer con su hijo a la que quería ayudar. "Empezó a acosarme porque me decía que no podía soportar el hecho de que yo estuviera allí". Posteriormente le dio un ultimátum y le amenazó diciendo que sino saca sus cosas llamará a la Policía, según la versión de la denunciante.

Eduardo Muñoz Simó es el abogado de este párroco. Apunta el letrado que su cliente niega todos los hechos ya que considera que en ningún momento ha habido esos besos, abrazos ni tocamientos. El sacerdote en su declaración ha asegurado que la mujer quería imponerle su idea de Dios.

El periodista Jorge Badía ha leído en Espejo Público uno de los mensajes que el acusado envió a la presunta víctima: "Yo soy varón varón pero en el amor y la sexualidad soy tan fino, dulce y delicado como una mujer". Este es uno de los mensajes que el padre le habría enviado por teléfono a la víctima. Además de los acercamientos íntimos que señala la denunciante también hay mensajes enviados por teléfono que inicialmente estaban cargados de religiosidad. Sin embargo, cuando ella abandona el domicilio cambia el tono, afirma Abadía.

Desde la diócesis de Toledo se ha puesto de manifiesto que ha fallado el sistema eclesiástico, mantiene Badía. "Esta persona padece problemas mentales, tal y como advierten en la diócesis. En 2016 no se le asigna ninguna parroquia pero no se le suspende del sacerdocio. Ha sido denunciado por pedir donativos por la calle y existe una denuncia de una feligresa por una presunta estafa".

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