La expareja sentimental del conocido como 'descuartizador de Valdemoro' había roto con el acusado un día antes del crimen. Este ciudadano colombiano tenía denuncias previas de malos tratos por algunas de sus exnovias y, tras romper la relación esta chica tenía miedo de que el joven tuviera alguna actitud violenta con ella.

La chica comunicó a la Guardia Civil que tenía miedo de su expareja pero al no tener ninguna prueba no presentó denuncia. La noche en la que el presunto descuartizador acabó con la vida de la joven de 18 años su expareja se fue a dormir con un amigo. Al día siguiente el presunto asesino le pidió ayuda para que le llevara en coche a comprar un saco, una cuerda y una pala y le confesó que había asesinado a una joven.

La exnovia declaró ante la Guardia Civil que accedió a llevarle temiendo que una negativa le hiciera reaccionar de un modo violento. Tras comprar los enseres le llevó a la casa, situada en Valdemoro (Madrid). Relata que allí vio sangre pero al principio pensó que se trataba de una broma. La joven permaneció dos horas en la casa, asegura que en estado de 'shock'. Fue cuando vio una parte del cuerpo de la asesinada sobre la barbacoa del domicilio cuando se dio cuenta de que el presunto descuartizador hablaba en serio. Fotografió el macabro hallazgo y acudió ante la Guardia Civil para denunciar el caso.