Tras una inspección de trabajo los dueños del establecimiento han sido condenados a 3 meses de cárcel, a pagar 15.000 euros y a 120.000 euros de multa.

'Espejo Público' ha localizado a Benigno, uno de los socios de la panadería. Asegura que las acusaciones son falsas. "Estáis metiendo en un follón a una familia modesta de toda la vida. Aquí no se obligó a nadie a trabajar forzado y llevamos desde el año 1944", destaca. Asegura que él y su hermano son dos empresarios "que cualquiera que les conoce sabe que hicieron el bien" en su establecimiento.

Asegura que no deben nada a los obreros y muestra su particular visión sobre el paro. "Hoy en día lo que hay son inválidos pero 'parvo' ya no queda ninguno", determina. El empresario usa el término gallego 'parvo' que quiere decir 'tonto' en castellano.

Cuenta que lo que pasó es que "fue un inspector de trabajo al que le contaron cosas" pero desmiente las acusaciones. Reconoce que tienen una sanción con la Seguridad Social "que ya se está pagando".