Tras ser increpada con gritos como "fascista" y "vividora", Celia Villalobos aplaudía a las presentes y no dudaba en saludarlas. Ha explicado que fue la única política que salió por la puerta principal, ya que el resto lo hizo por la puerta de atrás. "Ya había terminado la sesión de investidura y lo que quedaba allí era la gente de Podemos por su aspecto físico y las cosas que decían", apunta.

No entiende los reproches de las manifestantes: "Me he jugado la cara desde muy joven por la igualdad", destaca.