Lamenta el padre de Sergio que este trágico suceso es el final de una serie de incompetencias de la administración que no supo ver el riesgo que sufría el menor. Los padres de Sergio se separaron en 2017. En ese año la madre y presunta parricida interpuso una denuncia por malos tratos a su pareja. Sergio estuvo dos años pagando la hipoteca de la madre de su hijo mientras esta recibía la prestación de víctima de violencia de género.

Sin embargo, meses después la denuncia se desestimó y él salió exculpado del juicio. Relata que el niño llevaba muchos meses sin querer estar con su madre, que esta no le daba de comer al niño y le maltrataba reiteradamente. Recientemente el niño envió dos audios de WhatsApp a la familia de su padre pidiendo auxilio en los que les decía: "Abuela llama a papá que venga que mamá me está haciendo daño". Sergio se presentó en el cuartel de la Guardia Civil con los audios y finalmente todo quedó en que era "una travesura".

A Sergio le han fallado todos los cauces administrativos y jurídicos a los que ha recurrido para alertar del peligro que corría su hijo con su madre. Lamenta que la Guardia Civil no tomara en serio sus denuncias y en ocasiones incluso le recomendara no ponerlas. Protección del Menor también se desentendió del caso al decir que el niño no estaba en desamparo. Asuntos Sociales, que relata Sergio trabaja en horario de oficina de 8,00 a 14,00 horas solicitó un informe para analizar en qué estado estaba el niño. Informe que Sergio solicitó reiteradamente y nunca le llegaron a entregar en medio de un lío de excusas burocráticas.

A Sergio no le ha llamado nadie para pedirle disculpas por este fatal descuido de la administración. Quiere que las autoridades pertinentes asumen su responsabilidad en esta muerte.