EN EL FESTIVAL DE VENECIA
Pamela Anderson revela el diagnóstico de "sentencia de muerte" que "dio un vuelco a su vida": "Necesité todos mi ahorros"
Pamela Anderson ha sido galardonada con el Premio al Valor en la Gala amfAR 2026 del Festival de Venecia, donde ha recordado el devastador momento en el que le diagnosticaron hepatitis C.

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Pamela Anderson ha protagonizado un momento muy conmovedor en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
Durante la Gala amfAR 2026, la actriz de 59 años ha recibido el Premio al Valor por su labor de concienciación sobre la hepatitis C y su incansable lucha contra el estigma de la enfermedad.
Al subir al escenario, la estrella de Los vigilantes de la playa pronunció un emotivo discurso en el que recordó el devastador impacto de su diagnóstico a finales de los 90, cuando contrajo el virus de la hepatitis C tras compartir agujas de máquina de tatuaje con su exmarido Tommy Lee.
En una época en la que aún no existía cura médica para esta infección hepática, la noticia supuso un auténtico impacto para la intérprete: "A finales de los 90, cuando me diagnosticaron hepatitis C, no había cura. Era una sentencia de muerte. Eso fue lo que me dijo mi médico, que probablemente me quedaban unos 10 años de vida", rememoró la actriz ante el público congregado en la Mostra.
"Estoy segura de que eso influyó y corrompió mis decisiones. No era miedo a la muerte, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos pequeños. Aquello puso mi vida patas arriba", confesaba la actriz en su discurso recogido por Variety.

La actriz relató la tremenda carga psicológica que arrastró durante más de quince años: "Mis palabras no reflejaban mis sentimientos. Estaba enfadada y asustada. Entré en modo sabotaje".
"Aunque por fuera pudiera parecer segura de mí misma, creo que en realidad era una nube oscura la que me acechaba", detalló, explicando que sentía como si llevara las palabras de "mercancía defectuosa" grabadas en la frente.
"Me alegra poder decir ahora que estoy libre de hepatitis C, pero mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un proceso inconsciente. Me acompaña. Me persigue", comentaba la actriz.
El gran giro en su vida llegó con el hallazgo de los primeros antivirales de acción directa: "Diez años después, aunque parezcan borrosos, llegó la cura. Tuve suerte, me la ofrecieron en sus primeras etapas, y necesité todo lo que tenía en el banco para pagarla [porque] aún no estaba cubierta por el seguro, y sentí una tremenda culpa porque a otros no se les concedió el mismo acceso".
"Necesité todos mis ahorros para pagar el tratamiento", reiteró sobre el proceso que inició a finales de 2015.
A pesar de las secuelas emocionales de haber convivido con la enfermedad durante más de década y media, Anderson quiso lanzar un mensaje de superación personal: "No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, más de lo que jamás hubiera imaginado. No soy la damisela en apuros, por muy fácil que parezca interpretar ese papel".
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