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Sarp, ¿quién es ese hombre que nos intriga en 'Mujer'?

Son muchos los personajes que capítulo a capítulo nos han ido conquistando en 'Mujer'. Bahar y su lucha contra la adversidad. Sirin y su obsesión por hacer daño. Hatice y su maternidad disfuncional. Enver y su ternura infinita. Nisan y Doruk y su dulzura. Pero, sin duda, hay un personaje que nos intriga por encima de cualquier otro. Sarp. ¿Quién es ese hombre del pasado tan presente en la historia de 'Mujer'?

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La mejor versión de Sarp

A Sarp (Caner Cindoruk) lo conocimos a través de los recuerdos de Bahar, a través de las historias que les contaba a sus hijos, a través de esos flashbacks que nos descubrieron a un gran hombre.

A través de Bahar conocimos al osado pretendiente, al novio atento, al marido enamorado, al padre entregado…. Conocimos a un hombre bueno que era feliz en ese pequeño mundo que había creado con su mujer, su hija y ese bebé que venía en camino.

Y, además, Sarp fue quien decidió dar un paso adelante para completar la familia, para que Bahar recuperase a su madre, para cerrar el círculo de abuelos, padres e hijos.

Pero, sobre todo, descubrimos que era Sarp quien conseguía hacer reír a carcajadas a Bahar. Ahora Nisan y Doruk logran arrancarle alguna sonrisa a su madre, pero ya no hemos vuelto a ver aquellas risas mientras subía a un árbol o mientras corría detrás de un autobús con su vestido de novia.

El ausente más presente

Y si algunas de las escenas de Bahar y Sarp nos han arrancado más de una sonrisa, el esfuerzo de ella por mantener vivo el recuerdo de él nos ha emocionado.

Se nos encoge el pecho al ver sus zapatos en la entrada de la casa como si estuviera a punto de salir a intentar arrancar su destartalado coche blanco o si fuera a entrar para coger en brazos a sus pequeños. Porque Sarp ya no está, pero en el hogar de los Çeşmeli es un habitante más. O, al menos, lo era hasta que Hatice vetó la entrada de cualquier reminiscencia de su existencia en su casa.

¿El héroe con los pies de barro?

Esa era la perspectiva bonita, tierna, emotiva; pero existe otra perspectiva mucho más oscura, angustiosa y deprimente. Ese otro punto de vista que los espectadores descubrimos mucho antes que Bahar y que nos hizo dudar de si aquel hombre que Bahar nos presentó como un héroe, podía ser que tuviera en realidad los pies de barro.

¿Y quién provocó nuestra duda? El personaje que más dolores de cabeza provoca capítulo tras capítulo. Sirin.

Porque si Bahar nos presentaba a un Sarp entregado en cuerpo y alma a su familia, Sirin nos inducía a pensar que no era oro todo lo que relucía. Que el caballeroso y atento Sarp tenía una doble cara con la que vivía una relación clandestina con su cuñada.

Y justo es reconocer que Sirin tejió perfectamente la telaraña en la que enredarnos. Creímos su versión de los hechos y dudamos de Sarp. Dudamos de su amor por Bahar. Dudamos de sus buenos sentimientos. Dudamos de su buen corazón. Y durante un buen número de capítulos lanzamos a Sarp a la lista de personajes más odiados. Y esa animadversión no hizo más que aumentar cuando fuimos testigos del profundo dolor que causó a Bahar descubrir la traición de su esposo.

Sin embargo, estos casi veinte capítulos también nos han servido para conocer a Sirin a la perfección y ya sabemos que tiene un don extraordinario para la mentira, la manipulación y el engaño. Y fue así como descubrimos que Sirin tuvo una relación con Sarp, pero que Sarp no tuvo ninguna relación con Sirin, más allá de la correcta atención de vendedor a clienta o del cordial intercambio de consejos sobre alpinismo.

Y en esa secuencia en la que Sarp le deja claro a Sirin que no es bienvenida ni en su tienda ni en su vida, el marido de Bahar vuelve a subirse al pedestal de marido ejemplar.

Lo curioso es que mientras los espectadores nos reconciliamos con Sarp, su recuerdo no hace más que ensuciarse en los ojos de Bahar. Mientras que nosotros descubrimos la realidad paralela que vivió Sirin en su imaginación obsesivo compulsiva, Bahar naufraga en un mar de dudas.

Duda de si su marido la quiso realmente. Duda sobre quién será esa mujer que no se conformó con robarle el amor de su marido, sino que ahora disfruta torturándola con sus llamadas. Duda, incluso, sobre la muerte de su marido.

Alp

Y mientras Bahar sospecha cada día más que su marido podría estar vivo, cortesía de esa suegra que solo aparece para hacerle vivir momentos amargos; los espectadores abrimos los ojos de par en par al ver aparecer en pantalla a Alp.

¿Quién es Alp? Pues por ahora sabemos más bien poco. Sabemos que es idéntico a Sarp, que vive con una mujer con un armario bastante más renovado que el de Bahar, que tiene una casa cuyo vestidor es más grande que la casa en la que viven Nisan y Doruk, que padece insomnio y que “quiere verla”.

Hasta aquí lo que nos han permitido conocer de Alp y es ahora cuando a los espectadores nos toca elucubrar.

¿Alp es en realidad Sarp? ¿Cómo pasó de caer al Bósforo, gracias a la magistral intervención de Sirin, a vivir en una mansión de lujo? Si era ese hombre enamorado como todas las pruebas indican, ¿por qué no regresó con Bahar y sus hijos? ¿De dónde ha salido esa mujer que nunca le ha prohibido nada? ¿A quién llama preocupada de madrugada y a escondidas? ¿A quién quiere ver Alp y por qué ese encuentro es tan importante?

Esas son las preguntas, pero después viene las hipótesis. Una opción sería que Alp no es Sarp, sino alguien con un parecido increíblemente asombroso.

Otra posibilidad es que tenga amnesia y no recuerde a su familia. Quizá ese insomnio que sufre se deba a los recuerdos que intentan volver a su mente y que no es capaz de comprender. O tal vez por alguna razón que aun no hemos descubierto alguien (¿su madre?) le mintió diciéndole, por ejemplo, que su familia había muerto y por eso ha rehecho su vida con otra mujer.

¿Sería muy descabellado plantear que sea un testigo protegido y que tuviese que alejarse de su familia para protegerlos?

Y tampoco habría que descartar una explicación tan verosímil como dolorosa. Que Sarp decidiese por voluntad propia romper con el pasado y empezar una nueva vida.

Teorías, suposiciones, hipótesis, elucubraciones… Hay tantas como espectadores tiene esta serie, es decir, cerca de dos millones. Sin duda, todos nos hemos planteado mil y una preguntas. Y todos hemos elaborado y reelaborado complejas explicaciones sobre la irrupción de Alp en ‘Mujer’. Y seguro que muchas de esas opciones soportarían con mayor o menor éxito un análisis DAFO.

Pero, sin duda, todos coincidimos en algo. Que la aparición en escena de Alp no es casual. Que su llegada va a tener un fuerte impacto en Bahar y sus hijos. Que su presencia va a alterar las ya complejas relaciones entre los diferentes personajes.

¿Cómo reaccionará Bahar al comprobar que Sarp está vivo? Recordemos que ahora mismo cree que tenía una amante, ¿lo perdonará o lo rechazará? ¿Y Sirin? ¿Retomará su estrategia de acoso? ¿Qué hará Arif? ¿Retrocederá los pocos pasos que se ha atrevido a avanzar hacia Bahar?

En definitiva, ahora mismo de Sarp-Alp sabemos más bien poco y lo poco que sabemos no hace más que incrementar nuestra curiosidad, nuestra necesidad de encontrar respuesta a nuestras incontables preguntas, nuestra intriga por entender lo inexplicable, nuestra ansiedad por presenciar ese reencuentro.

Y, sobre todo, el misterio de Sarp hace que aumenten exponencialmente nuestras ganas de ver el siguiente capítulo de 'Mujer'.

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