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'La reina soy yo': Todas las claves de la serie con más flow de Nova

Las tardes de Nova se llenan de ritmo con la llegada a su programación de 'La reina soy yo', una producción de Televisa que combina a partes iguales un romance frustrado, amores no correspondidos, una injusticia, una venganza cuidadosamente planificada, turbios negocios y el apasionante mundo de la música de primer nivel con todas las luces del escenario y todas las sombras del backstage.

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La reina Yamelí (aka Lari)

La reina de esta historia es Yamelí Montoya, una adolescente con gran talento para la música que, justo cuando empieza a considerar que su don para la composición puede ser su futuro profesional, sufre el primer gran golpe de su vida con el asesinato de sus padres.

Si verse huérfana siendo una adolescente no era suficiente tragedia, a mayores el asesino de sus padres va entrando poco a poco en su vida, dado que es el tío – padrino de su compañero de banda y del muchacho por el que suspira.

Pero este no es más que el punto de partida de toda una serie de catastróficos acontecimientos que llevarán a Yamelí a pasar 17 años de su vida en una cárcel de mujeres en Estados Unidos. ¿Cuál fue su delito? Tener talento y confiar en las personas equivocadas.

Hay determinados personajes que no toleran que le hagan sombra y llegado el momento no dudan en sacrificar a su mejor aliada para evitar la competencia. Sin embargo, hay veces en las que el destino se alía con los inocentes y Yamelí va a tener oportunidad de resarcirse.

Han pasado 17 años. Ya no es la adolescente enamorada del chico guapo del barrio. Ya no es la huérfana desconsolada que se siente perdida. Ya no es la muchacha insegura. Ahora ha sufrido. Tiene profundas cicatrices en el alma. Pero también tiene claro su único objetivo vital.

Yamelí ha muerto. La han matado los mismos que la encerraron en la cárcel. Ya no queda ni rastro de ella.

Y con su muerte nace Lari, una mujer que solo comparte con Yamelí su inagotable talento para la música y su afán de venganza. Yamelí lo perdió todo en un instante, pero ahora Lari hará que sus verdugos se conviertan en sus víctimas. Lari se encargará de imitar lo que le hicieron a ella.

Con la ayuda de los medios casi inagotables de la todopoderosa DEA, Lari se vengará no solo por la familia que perdió, sino por el tiempo que desperdició detrás de los barrotes. Y, sobre todo, quitará a sus enemigos todo cuanto más quieren: su familia, su fama y su fortuna.

En el punto de partida Lari parece fuerte y decidida, pero ¿seguirá con la misma determinación cuando tenga cara a cara a quienes tanto la lastimaron? ¿Cómo

tolerará enfrentarse a ese pasado tan lejano? ¿Encontrará aliados en su guerra, al margen de los agentes federales, o caerá en un nido de serpientes? ¿Podrá la nueva Lari vivir el éxito y el triunfo que le robaron a Yamelí?

Al margen del desarrollo del personaje y de lo que nos depare la trama, lo que parece evidente es la apuesta clara que Televisa hace por Michelle Renaud como protagonista de sus producciones.

Charlie o como triunfar sin flow

En la lista de Yamelí-Lari hay muchos enemigos, pero el primero en su lista emocional es Carlos Cruz, conocido por el gran público como Charlie Flow (Lambda García), todo un número uno de la música, siendo curiosamente bastante limitado musicalmente hablando.

Eso lo saben quienes lo conocieron de adolescente y lo sabemos los espectadores, pero sus millones de fans en todo el mundo lo ven como un ídolo que convierte en éxito toda canción que sale de sus labios. Eso sí, él canta, pero las letras salen de un cuaderno que le robó hace años a una frágil adolescente.

Pero no solo Yamelí aborrece a Charlie Flow. A los espectadores tampoco nos resulta especialmente simpático. Tal vez sea su actitud egoísta pensando única y exclusivamente en él mientras que su amiga está sufriendo. Tal vez sea su afán por reafirmarse como gran artista cuando no consigue rimar dos frases. Tal vez sea su soberbia de creer que su voluntad es más importante que la de los demás.

Y a esa percepción que tenemos de él no ayuda nada su disposición y disponibilidad para formar parte de los negocios de su tío. Supuestamente él quiere ser cantante, quiere triunfar en la música, pero no duda en zambullirse en el barro de los turbios negocios familiares.

Si somos justos, debemos darle un tiempo. Tal vez el Charlie adolescente ha madurado y ya no es tan egocéntrico como en su juventud. Tal vez el Charlie triunfador ceda a las pretensiones de su "padrino" por obligación. Tal vez sean demasiados los favores que debe como para poder decir no. O tal vez simplemente sean astillas del mismo palo y no le suponga mayor problema ensuciar sus manos y su cuenta corriente con fondos de dudoso origen.

No sabemos cuál fue su camino una vez que se libró de la sombra de Yamelí, pero, sinceramente, resulta mucho más interesante descubrir cómo va a recibir en su vida de gran estrella a Lari. ¿Reconocerá a su amor de juventud o fue tan insignificante que ni siquiera recordará su rostro? ¿Identificará su estilo a la hora de componer? ¿Por quién se sentirá más atraído por la artista que puede multiplicar su éxito o por la mujer que intentará seducirlo?

El todopoderoso Monchis

Y como una sombra amenazante sobre todos los personajes de esta serie sobrevuela Monchis, el padrino, el capo, el mafioso, el villano por definición según lo poco que hemos visto hasta ahora.

Monchis no solo no pestañea a la hora de involucrar a su sobrino en sus turbios negocios, sino que además tampoco tiene mayor problema en intentar seducir a su cuñada. Pero lo peor es esa aura de todopoderoso que lo rodea. No hay nada que se interponga entre él y sus objetivos y, en caso de que algo intente entorpecer su camino, no duda en quitárselo de en medio.

Monchis sabe que la DEA le sigue la pista y hasta sabía que Yamelí iba a ser su arma secreta contra él. Por eso puso las convenientes medidas preventivas en acción. Ahora cree que todo se ha solucionado. Que la amenaza que suponía aquel recuerdo del pasado ha desaparecido.

¿Se relajará ahora que se cree a salvo de ese peligro permanente? ¿Sospechará de la recién llegada o también intentará captarla para su negocio?

Los que faltan por llegar

Aunque ya hemos conocido a los personajes centrales de esta historia, están por llegar algunos que pueden hacer que todo cambie.

Aún tenemos que comprobar cómo ha evolucionado Juanjo. En su adolescencia era un buen muchacho con muchos problemas. Se esforzaba por llevar una vida honrada y honesta para poder cuidar y atender a sus hermanos, pero cuando las cuentas no salen, la dignidad a veces tiene que saltar por la ventana. ¿Habrá sucumbido Juanjo a las exigencias de Monchis? ¿Habrá conseguido mantener unida a su familia? ¿Seguirá siendo aquel muchacho de buen corazón o se habrá ennegrecido con el tiempo y las malas compañías?

Pero, sobre todo, tenemos que descubrir a las nuevas generaciones. Al hijo que Yamelí tuvo con Charly, ¿habrá heredado el talento materno o la ambición desmedida de su padre? A la hija de Charly, ¿cómo será la hija de una gran estrella de la música con conexiones con los bajos fondos?

Y, desde luego, estamos deseando conocer a Jack, el que será el Pigmalión de Yamelí en su conversión en Lari. Su misión será convertir a la ex presidiaria en una productora de relumbrón, pero ¿qué sucederá por el camino? ¿mantendrá su relación en el ámbito exclusivamente profesional o derivará hacia lo sentimental? Sea como fuere, de lo que no hay duda es de que Marcelo Córdoba no defraudará.

Estamos todavía en la intro de este concierto llamado 'La reina soy yo'. Apenas han sonado los primeros acordes, el humo inicial ya ha desaparecido del escenario, los músicos ya están en sus posiciones y las grandes estrellas están adaptándose a las luces y al sonido. Todos están en sus puestos, listos y preparados para ofrecer un gran espectáculo.

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