¿No tan diferentes?

A priori, Feriha y Nihal no se parecen en nada. Feriha, pese a todas sus mentiras, consiguió conquistarnos desde el primer momento y deseamos desde el minuto uno que cumpliera el sueño de la cenicienta de vivir feliz junto a su príncipe azul. Sin embargo, Nihal nos provoca una especie de tensión incontrolable que causa que no deseemos que tenga su final feliz.

Sin embargo, ese afán por ser felices junto al hombre que aman es el nexo de unión entre ambos personajes. Las dos luchan por conseguir su felicidad. Las dos pelean por el amor de sus respectivos príncipes. Y las dos, además, sienten un especial apego por sus respectivas familias.

Por mucho que Riza haya maltratado una y otra vez a Feriha, ésta siempre vuelve a llamar a su puerta y ansía la mirada de perdón de su padre. En cuanto a Nihal, vive por y para el bienestar de su padre y su hermano y todo aquello (o aquel) que los perturbe se convierte automáticamente en elemento no deseado en su pequeña burbuja familiar.

Pero hasta ahí las similitudes. En la teoría puede parecer que son muy parecidas, pero en la práctica hay todo un abismo entre ellas y el único puente de unión entre ambas es el gran trabajo que realiza Hazal Kaya, haciendo que ambos personajes sean completamente creíbles.

Empatía vs. rechazo

Feriha tuvo un arranque un tanto convulso. Era una buena muchacha que quería encajar en un nuevo mundo que se abría ante ella, pero eligió mal los pasos a seguir. Optó por esconderse detrás de una máscara de mentiras por temor a ser rechazada por ser la hija del portero. Sin embargo, pese a ser una mentirosa, los espectadores empatizamos con ella.

Y cruzamos los dedos más de una vez para que su castillo de naipes no se cayera en el momento más inoportuno. Y la animamos desde el otro lado de la pantalla a que se sentara frente a Emir (Cagatay Ulusoy) para decirle la verdad porque sabíamos que, tarde o temprano, él la entendería y la perdonaría. ¿Por qué? Porque Feriha fue víctima de sí misma y de las circunstancias que provocaban que encadenase una mentira detrás de otra.

Por el contrario, Nihal no miente. Nihal es la hija perfecta. La hermana perfecta. La sobrina perfecta. La señorita de la casa perfecta. La estudiante perfecta. No reniega de su familia. No finge ser quien no es. No miente. Sin embargo, esa perfección solo provoca desasosiego. Es como si Nihal fuese una muñeca de porcelana. Preciosa, pero fría.

Porque Nihal nunca pierde los nervios. Nunca se desespera. Nunca chilla o patalea. Es la contención hecha persona. Ella simplemente se desmaya. Cuando algo no le gusta, cuando algo no sigue el orden preestablecido en su particular universo, Nihal se desvanece y desvía la atención y evita los problemas y, en más de una ocasión, evita que los demás sean felices.

Generosidad vs egoísmo

Y esa es otra de las grandes diferencias entre Feriha y Nihal. Feriha es capaz de sacrificarse para que los demás sean felices. Feriha oculta su matrimonio con Emir para que Riza no empeore de su problema cardíaco. Feriha soporta la presencia de Ruya porque no quiere lastimar a un bebé inocente. Y Feriha hasta tolera a Ecé porque la ve como víctima de un novio peligroso.

¿Haría Nihal lo mismo? ¿Sería capaz Nihal de dar un paso atrás en favor de los demás? Haciendo un balance rápido la respuesta parece ser no. Nihal marca su territorio y no permite que nadie lo traspase. Habrá una nueva señora de la casa, pero ella defenderá la presencia predominante de la institutriz. Hasta que Denise ose trastocar las ilusiones de la princesa, porque en ese mismo momento, se convierte en alguien prescindible. Será la gran amiga del chófer hasta que un día él la disgusta y le recuerda la posición de cada uno.

Pero lo más interesante de Nihal es que no actúa por tacticismo o por estrategia. Cada una de sus reacciones son puro instinto y eso provoca aún mayor inquietud en el espectador porque comprobamos la dificultad que tiene Nihal para empatizar con los demás.

Nihal piensa y actúa en función de sí misma, de sus sentimientos, de sus pensamientos y de sus propias prioridades sin pensar en nada más.

Quizá esas diferencias entre Feriha y Nihal se deban a que una tuvo que pelear con uñas y dientes por todo lo que quiso mientras que la otra sólo tuvo que decir "quiero" para ser complacida.

Todo por amor

Si hay algo en lo que coinciden Feriha y Nihal es en que quieren profunda e intensamente a sus respectivos príncipes azules, pero ambas enfocan sus relaciones de forma completamente opuesta.

Feriha se lanza al agua. Es cierto que se equivoca al saltar, que lo hace en base a mentiras, pero también hay que reconocer que busca redimirse por todos y cada uno de sus errores. Y saca los dientes para defenderse de los ataques de Hande. Y no se muerde la lengua al recordarle a Cansu que Emir ni la ve. Y se enfrenta a todos devolviéndole el anillo a Halil. Y no duda en subirse al coche con Emir para huir lo más lejos posible de Mehmet. Y se mantiene en su sitio ante la amenaza de Ruya.

Pero todo tiene un límite y Feriha llegó un día en el que dijo "basta". Probablemente haya sido el mayor error que haya cometido desde que la conocemos, pero también la humaniza ante los espectadores. Tal vez nos cueste comprender cómo pudo dejar a Emir a merced de las garras de Ecé, pero también entendemos que el ego protector del príncipe de la noche superó los límites tolerables.

La pregunta ahora sería si Nihal actuaría igual. Si Nihal también lo apostaría todo por Behlul (Kivanç Tatlitug). Si Nihal también saldría dando un portazo si se siente traicionada.

Sin embargo, no sería adecuado plantear esa posibilidad porque Feriha tenía algo que Nihal no tiene: el amor del príncipe. Con todos los obstáculos y todos sus errores, Emir siempre ha estado (o ha querido estar) con Feriha. Como ellos mismos decían, juntos eran más fuertes. Juntos podían superarlo todo. Y solo cuando dejaron de estar juntos, cuando dejaron de comunicarse, cuando dejaron de ir en la misma dirección, se convirtieron en vulnerables.

Nihal está muy lejos de llegar a ese punto porque Behlul no la quiere. Porque Behlul probablemente preferiría mudarse para alejarse de ella que para acercarse. Porque Behlul no la secuestrará para aclarar su relación. Porque Behlul, ahora mismo, solo piensa y sueña con Bihter mientras que en el corazón y la mente de Emir sólo hay espacio para Feriha.

Y volvemos a las diferencias entre ambos personajes. Feriha siempre supo entender a Emir. Siempre comprendió qué sentía y qué pensaba y siempre actuó en consecuencia hasta que un malentendido lo fracturó todo. Y, sobre todo, Feriha siempre dio un paso a frente cuando era necesario, aunque su último movimiento fuera en la dirección contraria.

El problema con Nihal es que no ve la realidad. Su fantasía y los sibilinos susurros de Fatma han dibujado una película en la que ella es la protagonista de una romántica comedia donde el hombre que siempre amó la corresponde y en cuestión de poco tiempo serán felices y comerán perdices. Y sigue esperando a que el príncipe escale su torre para ponerle un anillo en el dedo. Es más, Nihal ni se plantea que su cuento de hadas no sea realidad. Y sigue esperando sentada en su trono recién redecorado que él hable, que su padre hable, esperando que otros conviertan en realidad su ilusión mientras ella se limita a mirar y sonreír-

Sea como fueren, lo que está claro es que ambos personajes son buen ejemplo del talento interpretativo de Hazal Kaya. La actriz turca consigue que un personaje, pese a sus mentiras, sea completamente transparente ante la audiencia. Con Feriha siempre sabemos qué siente, qué piensa y hasta podemos intuir qué hará.

Pero Nihal es como una pared infranqueable. Hazal Kaya consigue crear una barrera que hace que los espectadores estemos en la permanente incógnita. ¿Quién es Nihal en realidad? ¿Es extremadamente sensible o una manipuladora de manual? ¿Es una víctima de los plantes de Fatma o aprovecha la situación para salirse con la suya?

Y, en medio de todo esto, los espectadores deseamos que Feriha tenga todas las conversaciones pendientes con Emir para recuperar la fuerza y la magia de #Femir y ansiamos que Nihal abra los ojos para seguir viendo a Behlul en la distancia de un cariño familiar que (por parte de él) nunca pasará a mayores.

No es nada fácil para una actriz conseguir que hacer creíbles dos roles completamente opuestos. Feriha Yilmaz y Nihal Ziyagil tienen el mismo rostro, pero poco más comparten. Y el mérito de que identifiquemos a la primera y a la perfección todo lo que las diferencia tiene nombre y apellido: Hazal Kaya.