RECUPERAR LA RUTINA
¿Cómo afecta al cerebro volver al trabajo después de las vacaciones? Esto es lo que dice la neuropsicología
Durante las vacaciones, dejamos en segundo plano muchas de las tareas y preocupaciones que ocupan nuestra atención habitualmente. Al regresar, recuperar de golpe toda esa información y volver a poner en marcha determinadas rutinas puede requerir un pequeño período de adaptación.

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Tras unas semanas de vacaciones en las que has podido desconectar y disfrutar de más tiempo para ti y con los tuyos, toca volver a la rutina. Pasar de desconectar el despertador, vivir sin horarios establecidos y dejar las obligaciones laborales a un lado, ahora llega el momento de recuperar todo lo que hacías antes de coger unos días de descanso: recuperar el ritmo acelerado, reuniones, correos electrónicos...
Después de un período de desconexión, nuestro cerebro necesita tiempo para adaptarse de nuevo a las exigencias de la rutina. Por eso, no te debe resultar extraño olvidarte de la contraseña del ordenador, no saber en qué carpeta guardaste un documento importante o no recordar por unos segundos cómo se hacía una tarea. Si te ha pasado esto alguna vez, no significa que hayas perdido capacidades, sino que es el cerebro que está cambiando de marcha.

Valeria Medina, neuropsicóloga de la plataforma de neurorehabilitación NeuronUP, explica que "muchas personas interpretan estas dificultades como una falta de motivación o de rendimiento, cuando en realidad forman parte de un proceso normal de adaptación del cerebro a un aumento repentino de las demandas cognitivas".
¿Cuánto tarda el cerebro en adaptarse de nuevo a la rutina del trabajo?
Para que el cerebro vuelva a recuperar su funcionamiento normal a la hora de enfrentarse a las exigencias cognitivas de la rutina del trabajo, los expertos de NeuronUP calculan que pueden pasar entre una y tres semanas. Durante los primeros días, afirman, es habitual sentir "sensación de lentitud mental o dificultades para concentrarse y organizar tareas".
La "atención sostenida", las "funciones ejecutivas" y la "velocidad de procesamiento" son las primeras que se resienten al volver de vacaciones, según NeuronUP. Estas son las encargadas de organizar, planificar y tener la capacidad de cambiar de tarea, así como de poder hacer un trabajo en el tiempo requerido.
Posibles consecuencias al volver a la rutina y síndrome posvacacional
Los especialistas advierten que en algunas personas el estrés aparece días antes de terminar las vacaciones al pensar en la gran cantidad de correos electrónicos recibidos, las reuniones que deberá organizar para ponerse al día o en aquellas tareas que dejó pendientes. También puede afectar negativamente al tiempo de sueño y aumentar la tensión.
Sobre el conocido síndrome posvacacional, desde NeuronUP destacan que "la evidencia científica no lo considera un trastorno clínico con entidad propia", sino que es "un conjunto de síntomas transitorios".
Puede ser que alguien sufra apatía, irritabilidad, ansiedad leve, cansancio o le cueste concentrarse; ahora bien, esto debería durar tan solo unos días. Si, por el contrario, se alarga más de lo previsto, es recomendable visitar a un profesional.

Consejos para afrontar la vuelta al trabajo sin que afecte a la salud
Medina propone "no rendir al máximo desde el primer momento, sino permitir que el cerebro vaya adquiriendo agilidad". Por eso, recomienda, en la medida de lo posible:
- No encadenar reuniones.
- No estar pendiente constantemente del correo electrónico.
- Hacer las tareas de una en una, no todas a la vez.
- Hacer los descansos necesarios.
- Ordenar las tareas de mayor a menor prioridad para saber cuáles son las importantes y cuáles pueden esperar.
- Mantener cierta actividad física.
- Recuperar progresivamente los horarios habituales.
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