TODOS SUS BENEFICIOS
Cerezas: por qué son una de las frutas más saludables de la temporada
Deliciosas, refrescantes y de temporada. Analizamos el perfil nutricional de las cerezas y por qué los expertos la recomiendan, especialmente para personas con diabetes.

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Nos encontramos en plena temporada de cerezas. Una fruta que suele conquistar todos los paladares gracias a su equilibrio perfecto entre dulzura y acidez. Pero más allá de su delicioso sabor, se trata de una fruta muy interesante nutricionalmente, especialmente para las personas diabéticas.
Como explican desde el Instituto Europeo de Nutrición y Salud, las cerezas son ricas en antocianinas, unos "pigmentos con gran poder antioxidante que, también, contribuyen a reducir el azúcar en la sangre, produciéndose un elevado aumento de la producción de insulina".
De hecho, su índice glucémico es uno de los más bajos (situándose en el 22) en comparación con otras frutas. Por ello, se convierten en el tentempié ideal para calmar las ganas de dulce sin comprometer la salud. Junto a ellas, otras frutas muy recomendadas para quienes buscan opciones bajas en azúcar son las ciruelas, las naranjas, las manzanas y los kiwis.

Los beneficios avalados por la OCU y la ciencia
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) destaca que la cereza es un auténtico superalimento del verano debido a sus múltiples propiedades:
- Poder antioxidante: Son muy ricas en flavonoides y polifenoles.
- Alto contenido en fibra: Lo que favorece el tránsito intestinal y la saciedad.
- Vitaminas y minerales: Aportan una cantidad notable de vitamina C y potasio.
- Hidratación y ligereza: Como es habitual en las frutas, su componente principal es el agua y tienen un valor calórico relativamente bajo.
Por otro lado, un estudio publicado en PubMed Central recoge los beneficios específicos de las cerezas contra el riesgo cardiovascular. Al ser ricas en flavonoides, protegen al organismo contra el estrés oxidativo, la inflamación y la disfunción endotelial, factores clave en el desarrollo de la aterosclerosis y otras patologías del corazón.

Por qué siempre es mejor tomarlas enteras
A la hora de consumirlas, es necesario recordar una regla de oro de la nutrición que se aplica tanto a las cerezas como al resto de frutas: siempre es mucho más recomendable tomarlas enteras antes que trituradas, y trituradas antes que en zumo. El motivo radica en cómo reacciona nuestro cuerpo.
Al morder la fruta entera, el azúcar natural (fructosa) se encuentra atrapado en una matriz celular junto con la fibra. El sistema digestivo tiene que trabajar para romper esa estructura, por lo que el azúcar se va absorbiendo de forma lenta y progresiva, manteniendo la energía estable.
Al exprimir o licuar la fruta, se destruye esa matriz celular y se elimina la fibra. Lo que queda es azúcar libre líquido. Al no contar con el "freno" de la fibra, el cuerpo lo absorbe casi al instante, provocando un pico de glucosa en sangre muy rápido, seguido de una bajada brusca (el famoso bajón de energía).
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