Con la llegada del invierno, toca hacer limpieza de armario para dejar paso a la ropa de abrigo, a los jerseys y a los pantalones largos. Y también ocurre lo mismo con el calzado, nos despedimos de las sandalias veraniegas para dar paso a las botas y botines o los zapatos cerrados. Si las botas se te han arrugado mientras las tenías guardadas y no quieres que esto te vuelva pasar en el vídeo te damos un consejo de cómo deberías mantenerlas de forma adecuada para evitar que se doblen o se arruguen.

Mucha de la ropa que guardamos de verano, la colocamos en cajas, en la parte superior del ropero o en el propio trastero; debido a la incomodidad de mantener en los mismos cajones camisetas y pantalones que ya no vamos a utilizar hasta la llegada del calor. Permitiendo así no solo dejar espacio para ropa nueva, sino mantener organizado y limpio nuestro armario, algo complicado si lo tenemos a rebosar de prendas que ya no vamos a usar mientras dure el frío.

Con las botas y botines de invierno hacemos lo mismo, los guardamos en lugares donde no ocupen espacio y donde podamos colocar otros zapatos más veraniegos en su lugar. Pero cuando llega el momento de volver a sacarlos a la luz, nos damos cuenta de que éstos se han arrugado y han ido perdiendo la forma que tenían cuando los empezamos a usar el año anterior.

Algo que puede ser muy molesto ya que puede provocar que botas que estaban como nuevas cobren la apariencia de estar malgastadas y estropeadas por un uso que no hemos llegado a hacer de ellas.

Es por ello que si quieres saber un buen truco para evitar la deformidad en las botas altas o medianas y poder seguir usándolas durante todo el invierno y tras guardarlas en el armario durante todo el verano, en el vídeo te dejamos una muy buena solución que te permitirá aprovechar tus botas al máximo.

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