Si encima tienes cocina office o vives en un espacio diáfano, la tragedia está servida: vas a tardar semanas en eliminar ese olorcito inconfundible de tu alrededor. Un olor –por llamarlo de alguna manera– que se debe a los isotiocinatos, unos compuestos de la familia del azufre presentes en estas verduras, que se liberan en contacto con el agua hirviendo. Estos no producen ningún tipo de olor cuando la verdura está fresca, pero al calentarse son los responsables de ese olor sulfuroso tan característico.

¿Sabes que existe un truco para evitar el mal olor al cocer coliflores o coles? Solo tienes que añadir al agua de cocción un chorro de vinagre y, si quieres acabar con el olor de forma contundente puedes humedecer bien un paño de cocina con vinagre y colocarlo sobre la tapa de la olla: te asegurarás de que los ácidos del vinagre contrarresten los de la coliflor. Es un valor seguro.

¿No tienes vinagre a mano? No pasa nada. Siempre puedes agregar al agua de cocción la cáscara de un limón o un chorrito de zumo de limón, que tendrá el mismo efecto que el vinagre. ¿Tampoco tienes limón? No importa, seguro que tienes leche. Prueba a echar un chorro en el agua de cocción y verás cómo lo notas. Lo bueno de todos estos trucos es que no van a alterar el sabor de la verdura, de manera que ni lo notarás.

Si quieres acabar de rematar los potentes olores que emanan de coliflores y similares, unas verduras que te gustan una barbaridad pero cuyo olor en ocasiones causa rechazo incluso en los más fans, debes acostumbrarte también a seguir todos estos pasos cuando cocines:

No cuezas de más. Uno de los problemas que hemos tenido tradicionalmente a la hora de cocinar verduras es que tendemos a cocinarlas en exceso. Hay que tener en cuenta que muchas verduras pueden comerse crudas, de manera que en muchas ocasiones basta una cocción ligera de pocos minutos para ablandarlas ligeramente y que queden perfectas para ser consumidas. A menudo los malos olores proceden de la sobrecocción, de manera que podemos apostar también por cocinar al vapor (un sistema ideal, porque así las verduras conservan intactos todos sus nutrientes) o al horno, para que tanto coliflores como brócolis adquieran un toque crunch delicioso.

Receta de coliflor | iStock

Sí a las especias. Cúrcuma, clavo, comino... Existen una serie de especias que no solo sientan estupendamente a coliflor, coles, coles de Bruselas o brócoli, sino que además contribuirán a neutralizar los olores. ¡Acostúmbrate a cocinar con especias y verás qué bien!

• Otros aliados. Además de aderezar con especias cuando la coliflor o similares ya estén cocinados, también puedes optar por añadir hinojo, laurel, jengibre o ajo en el agua de cocción. También funciona una ramita de apio, si tienes a mano.

No trocees demasiado. En el caso del brócoli y la coliflor, corta solo los tallos y cuece los ramilletes sin trocearlos. Como decíamos, es mejor que te quedes corta en vez de pasarte con la cocción, pues siempre puedes optar por un toque final de microondas si no te ha quedado lo suficientemente cocinada.

¿Y el ajito qué? Si te gusta cocinar estas verduras con un poquito de ajo, tendrás un doble problema: al olor de la coliflor o col hay que añadir el del ajo en tus manos. Para evitarlo, justo cuando acabes de manipular el ajo mete los dedos bajo en grifo, en agua fría, durante un rato, y no los frotes ni seques con un paño.

Una bocanada de aire fresco. Si aún así no estás satisfecha con el resultado y, una vez cocinada la coliflor, quieres eliminar cualquier resto de mal olor de la cocina, ventila bien todos los espacios y limpia encimera y fregadero con una mezcla de vinagre y limón. Puedes emplear también una pizca de bicarbonato.

• Operación nevera. Si te ha sobrado coliflor y la vas a conservar en la nevera, guárdala en un tupper –mejor si es de vidrio– cerrado herméticamente. Puedes asegurarte de eliminar cualquier tipo de mal olor de la nevera colocando un recipiente con cítricos cortados o exprimidos en la pared del fondo. Enseguida un agradable olor a fresco impregnará todos los rincones.

¡A la basura! Asegúrate de tirar inmediatamente los restos de coliflor que hayan podido quedar en el plato y bajar inmediatamente la basura. No los dejes ahí si no quieres que el olor acabe siendo más difícil de erradicar.