Con la crisis de la listeria en los medios y las alarmas (y los bulos) saltando por doquier, conviene pararse y ver cómo estamos manipulando y conservando los alimentos en casa. Porque a lo mejor piensas que lo estás haciendo bien y resulta que no, que sin saberlo, estás poniendo en riesgo tu salud y la de los tuyos.

En la cocina debes controlar no solo cómo manipulas los alimentos sino cómo los conservas posteriormente, en la nevera y en el congelador (y de esto ya hablábamos aquí): “En la nevera no podemos mezclar producto crudo y producto congelado. No conviene descongelar, por ejemplo, en la parte de arriba de la nevera, un producto que puede chorrear y contaminar el resto que tiene debajo”, comenta la experta Gemma del Caño. Y es que también cometemos muchos errores en el descongelado, como por ejemplo, descongelar a temperatura ambiente (te lo contábamos aquí).

Cuando limpiemos la nevera, no solo hay que limpiar sino que después debemos secar, y en muchas ocasiones, esto no se hace. “Es importantísimo secar bien la nevera tras haberla limpiado y desinfectado. Y no se hace ni se valora”.

Pero no solo cometemos errores al guardar los productos en la nevera o en el congelador, sino que no lo hacemos bien cuando limpiamos las superficies de trabajo y los utensilios con los que trabajamos: “Tenemos que limpiar por un lado y muy importante, desinfectar por el otro”, añade. Y no solo las tablas donde cortamos los alimentos (cuidado con las contaminaciones cruzadas), sino los materiales con los que se corta. “Recomiendo utilizar lejía apta para alimentos. Ojo, apta para alimentos, no la lejía que todos conocemos. Lo pone en la etiqueta. O productos como amukina, que es como la lejía pero apta para alimentación”, explica del Caño.

Otras recomendaciones básicas para evitar riesgos innecesarios en la cocina son lavar correctamente frutas y verduras, siempre. Y ojo con las bayetas y los estropajos, porque son un nido de bacterias: conviene meterlas en el microondas con agua o directamente a la lavadora. Además, hay que cocinar bien todos los productos, sobre todo en el caso de las embarazadas y realizar siempre un correcto lavado de manos antes y después de entrar en la cocina.

Así que ya sabes: pon especial cuidado en la manipulación pero también en la conservación de los alimentos. De esta forma evitarás riesgos.