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ADOLESCENTES Y SEXO

¿Estamos preparadas para tener relaciones sexuales a los 13 años?

Un nuevo estudio revela que la edad media de la primera relación sexual con penetración en España es de 13,8 años. Ante estos datos, es imposible no hacerse preguntas: ¿Están preparados los adolescentes? ¿Qué deben hacer los padres? ¿Disponen de una educación sexual adecuada?

¿Estamos preparadas para tener relaciones sexuales a los 13 años?

iStock ¿Estamos preparadas para tener relaciones sexuales a los 13 años?

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La edad media de la primera relación sexual con penetración en España es de 13,8 años, según un estudio realizado por la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña (AIFiCC), con una muestra de 250 alumnos de 4º de la ESO (15 años) de diversos institutos de Terrassa, en Barcelona. De ellos, solo el 62% utilizó métodos anticonceptivos y un 25% empleó la píldora del día después, con una media de uso de dos veces. Otro dato llamativo de la investigación es que un 35% de los menores encuestados aseguró no tener confianza con su familia para hablar de sexo y solo un 9% afirmó haber recibido formación sexual durante la educación primaria. Las principales fuentes de información de los jóvenes son los amigos (35%), Internet (19%) y los padres (19%).

Según el psicólogo y sexólogo de Psike, Alberto Álamo, la irrupción de Internet en la vida de los adolescentes es un factor a tener en cuenta a la hora de analizar el contexto actual, tan reciente que a menudo padres y educadores no están lo suficientemente familiarizados con los códigos de estas nuevas vías de comunicación. "Debemos contextualizar este escenario en un cambio en la forma de comunicarse entre los jóvenes, más rápido, más accesible e inmediato, lo que ocasiona que también las relaciones se desarrollen con más rapidez", explica el psicólogo.

Álamo considera, en cualquier caso, que tampoco debemos caer en la estigmatización de los jóvenes, ya que no disponemos de datos fehacientes sobre las conductas de generaciones anteriores, y señalar y culpabilizar no parece la mejor manera de intervenir. "Analizar estos datos desde una posición adulta, desde la madurez que ya hemos adquirido, es injusto para los jóvenes. Ya se les ha estigmatizado suficiente con la pandemia", afirma el psicólogo de Psike.

El hecho de que todos los cambios que se dan en la adolescencia tengan lugar ahora de forma brusca tiene, sin duda, numerosos inconvenientes. "Cuando el acercamiento al sexo se da de forma progresiva se desarrolla un deseo mucho más sano, se deja tiempo a los anhelos, a las fantasías. En el caso de los primeros enamoramientos, hacerlo todo de forma más pausada, sin esa ansiedad y esa inmediatez, permite a los adolescentes estar más conectados con sus emociones y con su sexualidad, pensar mejor en cómo, dónde, dejar que se sucedan las citas y que todo ocurra de forma gradual".

Esta situación no se puede desvincular de otro factor directamente ligado a la inmediatez: el acceso de los adolescentes al porno. "No olvidemos que el porno es ahora más accesible que nunca y que todavía hoy sigue siendo dirigiéndose en su mayoría al varón heterosexual, a su propio placer y disfrute, no al de la mujer. Esto hace que tengamos adolescentes de 13 años que creen que la sexualidad funciona como el porno", explica Álamo, quien destaca, además, que en la pornografía no está presente algo tan primordial como la prevención.

En este sentido, tanto familias como educadores deberían dedicarse a deconstruir algo que tenemos tan interiorizado que, actualmente, parece misión imposible revertir: la creencia generalizada de que la penetración es la principal conducta erótica. Álamo, que trabaja con adolescentes, lo explica bien. "Hay muchos adolescentes, chicos y chicas, a los que la penetración les da cierto apuro por muchos motivos, tanto por la trascendencia que se le da como por lo que tiene de conducta simbólica, además de que, en el caso de los chicos, muchas veces están en una fase de desarrollo que aún por completar y se perciben como no desarrollados", explica el psicólogo y sexólogo. Nada mejor, pues, que empezar a trasladar un mensaje claro a los adolescentes: "Que la sexualidad no se centra únicamente en la penetración y que tal vez un masaje y una masturbación mutua, pongamos por caso, puede ser placentero para ambos", explica Álamo.

Sexo
Sexo | iStock

Así pues, todo indica que tener relaciones sexuales a los 13 años, con escasa educación sexual, numerosas conductas aprendidas procedentes del porno y basadas siempre en la inmediatez no parece lo más saludable para alguien que se está formando, que no conoce su cuerpo ni los mecanismos de su deseo. En este caso, las familias tienen un papel importante. "Lo deseable es que los padres no sean ni excesivamente controladores ni les dejen total libertad", señala el psicólogo, consciente de que es muy complicado conseguir este término medio.

De hecho, Álamo asegura que los espacios de comunicación y confianza en el hogar deben construirse antes de esa edad, y que no se debe esperar a la adolescencia para crearlos. "Todo lo que no se haya hecho antes es complicado lograrlo de golpe. Es decir, se tiene que construir desde la infancia una confianza, un espacio de libertad basado en una relación paterno-filial con un apego positivo y sano", explica Álamo. Por último, el psicólogo recuerda que no hay que perder de vista que, en España, la edad legal de consentimiento son los 16, lo que significa que "Existen determinadas conductas que además de cuestionables son ilegales", concluye.

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