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Cada vez más habitual

Congelación de óvulos: esto es todo lo que tienes que saber

¿Sabes qué es la vitrificación de óvulos? Te contamos cómo es el proceso y cómo repercute a tu vida íntima.

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Que la maternidad se retrasa cada día más no es ninguna novedad. Cada vez tenemos hijos más tarde y los comentarios de los y las especialistas son alarmantes. A partir de los 36 años, la fertilidad va cayendo en picado, pero claro, ¿cómo lanzarnos a traer a un nuevo ser al mundo cuando con esa edad no solemos tener la vida que queremos? Es una pregunta que se hacen muchas mujeres. Están en edad fértil, pero no es el momento idóneo para tener un hijo. Los trabajos precarios e inestables, las ganas de seguir viajando o la apuesta por un modelo de vida diferente hacen que nos centremos más en otros aspectos que en el de la maternidad.

A causa de todo esto, Internet está lleno de artículos que explican la solución a la que muchas de estas mujeres han llegado, la vitrificación de óvulos. Es para ellas la llave a la tranquilidad. Les permite seguir con sus vidas sin preocuparse por el cronómetro de la fertilidad.

La vitrificación de óvulos consiste en congelar óvulos fértiles para usarlos en el momento en el que su propietaria quiera. Es lo que hizo Marta que, con 38 años, decidió vitrificar sus óvulos. “Acababa de iniciar una relación pero yo ya tenía decidido vitrificar mis óvulos” relata. “No sabía si querría ser madre en un futuro, pero viendo e informándome sobre cómo desciende la capacidad ovárica, tomé la decisión de hacerlo y así poder re-pensarlo más adelante”. Marta afirma que recibió correctamente la información por parte de la clínica a la que acudió, pero que echó en falta un poco más de información ya que tuvo alguna sorpresa al tener que repetir el proceso. Y es que, cuando decidimos poner en marcha este proceso, asaltan muchas preguntas como a qué edad se debe hacer, cuántos óvulos se vitrifican y sobre todo, cómo es realmente el proceso.

La Dr. María Calomarde, especialista en Reproducción Asistida y fertilidad de la mujer de la clínica ProcreaTec nos ayuda a responder a todas estas dudas.

¿Cómo se realiza la vitrificación de óvulos?

Calomardre afirma que es un proceso muy sencillo y rápido que se divide en tres etapas. En primer lugar, “La estimulación ovárica donde la paciente, en los primeros días del ciclo (con la menstruación), podrá administrarse la medicación mediante inyecciones subcutáneas que, por norma general, se deberán usar todos los días para así estimular los folículos (donde están alojados los óvulos u ovocitos) hasta que alcancen un tamaño adecuado para extraerlos posteriormente mediante punción ovárica. Esta fase tiene una duración media de 9 días en la que la paciente acudirá aproximadamente cada dos días para someterse a una ecografía de control (foliculometría). Cuando los folículos hayan alcanzado un tamaño adecuado la paciente se administrará la última inyección para desencadenar una ovulación y así madurar los óvulos previa punción”. Una vez realizado esto, se realizará la punción ovárica que “Se trata de un método quirúrgico sencillo que se realiza por vía transvaginal y bajo sedación. No causa dolor a la paciente, tiene una duración breve y permite que la paciente se despierte fácilmente tras la intervención”. Por último, “Tras la punción, los biólogos observarán los óvulos y vitrificarán aquellos de mejor pronóstico y mayor potencial reproductivo que serán criopreservados en el laboratorio hasta que la mujer decida ser madre en un futuro”. Además, “Cuantos más óvulos se vitrifican, más posibilidades hay de conseguir una gestación. Al menos 10 o 12 óvulos se podría considerar un buen número”.

No hay una edad exacta para realizar la vitrificación, pero desde ProcreaTec aconsejan hacerlo antes de los 35 años. “Tenemos muchas consultas de mujeres mayores que desean someterse a este proceso. Hay casos en los que vitrificamos pasados los 35 años, pero hemos observado que los resultados no suelen ser los óptimos. Sin embargo, en los últimos cinco años hemos notado un aumento de los casos de preservación de la fertilidad por motivos sociales, lo que significa que la mujer empieza a ser más consciente del efecto de la edad en la reserva ovárica” añade.

Las razones por las que podemos acudir a este proceso son muy diversas. Hay que dejar claro que no está cubierto por la seguridad social, salvo casos excepcionales relacionados con algunas enfermedades. “Hay que distinguir entre lo que es una vitrificación por razones médicas y una vitrificación por razones sociales. Habitualmente, si la vitrificación es por razones médicas se trata de una recomendación por parte de un médico, derivada de un problema médico que podría impedir a la paciente tener hijos en un futuro (tratamientos oncológicos con radio o quimioterapia, por ejemplo). Cuando se trata de una vitrificación por motivos sociales, es la paciente quien acude a centro buscando retrasar su maternidad sin que sus posibilidades se vean disminuidas por el efecto de la edad” aclara Calomarde.

Seguro que a estas alturas ya te has preguntado cuánto puede costar el proceso de congelación de óvulos. Calomarde afirma que depende de cada caso por las necesidades específicas de cada paciente, pero “Por norma general, para una paciente con buena reserva ovárica, el coste es de aproximadamente 2.000 euros”.

¿Qué pasa cuando queremos usar los óvulos?

Los óvulos pueden estar vitrificados indefinidamente, es decir, no hay un tiempo de caducidad. Cuando la mujer que haya decidido vitrificarlos sienta que ya es el momento de usarlos, puede iniciar un proceso de fecundación in vitro, que es la forma por la que se lleva a cabo la fecundación. “Se desvitrifican los ovocitos y se fecundan en laboratorio, bien con semen de la pareja o de un donante anónimo. Los embriones resultantes serán transferidos al útero de la paciente” puntualiza la doctora.

En el caso de que no se usaran, “Se podrían donar a otra mujer, siempre que se cumplan los requisitos que la ley establece en España. También existe la posibilidad de donarlos con fines de investigación. En último lugar, existiría la posibilidad de destruirlos siempre y cuando se cuente con los certificados médicos necesarios que la normativa actual exige” zanja la doctora de ProcreaTec. Es lo que le ha ocurrido a Marta, que tras vitrificar sus óvulos no ha recurrido a ellos. “Por suerte todo ha ido de manera natural y mis óvulos siguen de momento vitrificados”.

¿Qué ocurre con el proceso psicológico?

El proceso técnico es sencillo, pero al mismo tiempo que se realiza hay otro paralelo que no lo es tanto, el psicológico. Ana Sierra, psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas, ha trabajado en casos con mujeres y parejas que han vivenciado este tipo de procesos y afirma que “Lo primero a lo que se enfrentan es a conocer la reserva ovárica que no siempre son noticias agradables”. Marta apunta que es lo que le sucedió a ella, con 38 años y tras tener que repetir el proceso dos veces los óvulos viables eran escasos. “Muchas de las mujeres retrasan la decisión porque sienten que es la última opción y como consecuencia comprueban que la reserva ovárica es muy baja. Puede ser un proceso psicológico muy duro” afirma Sierra.

La vitrificación de óvulos también afecta psicológicamente y sexualmente a las parejas. “Lo más habitual es que la vitrificación sea un proceso que se realiza en solitario ya que en pareja si hay algún tipo de problema se recurre a la fecundación in vitro o inseminación artificial. Pero por supuesto que, en el caso de hacerlo durante una relación de pareja afecta. El deseo sexual se convierte en una necesidad de apoyo constante”. No debemos olvidar todo lo que conlleva la vitrificación para poner apunto los óvulos, simplemente sabiendo eso podemos imaginar por lo que pasa el cuerpo de una mujer, por eso Sierra hace hincapié en que el apoyo emocional es “imprescindible”.

Para la sexóloga es una oportunidad de vivir la sexualidad de una manera diferente. “Nos permite alejarnos de el sexo con orgasmo como meta y nos invita a relacionarnos de una manera más holística”. Aunque advierte que hay que tener precaución al estar supra estimuladas y saber que hasta dentro de un año aproximadamente no se eliminan todo lo introducido en el cuerpo, los ciclos se modifican y nos los reconocemos como habitualmente. Por otra parte, es importante mencionar el “Estigma social” que existe y con el que Sierra se ha encontrado mucho en consulta a causa de la presión social por ser madres y el sentimiento de fracaso por no hacerlo de forma natural. “Es algo que debemos superar y trabajar porque cada una elige su camino” afirma.

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