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¿MITO O REALIDAD?

¿Son los chupitos de hierbas realmente digestivos?

Al terminar una comida copiosa es habitual tomarse un chupito de licor de hierbas u otra bebida espirituosa. Suele decirse que asientan el estómago y te ayudan a hacer la digestión pero, ¿es eso cierto?

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Todos hemos escuchado alguna vez a lo largo de nuestra vida decir a alguien que el alcohol es un buen digestivo. De hecho, no es raro que en cualquier bar o restaurante ofrezcan, después de una comida, un chupito de algún tipo de licor de hierbas o una copa de alguna bebida espirituosa. Muchos aseguran que ayuda a hacer la digestión y a que las comidas abundantes no se te hagan pesadas. Sin embargo, no hay estudios científicos que avalen esta afirmación.

El alcohol actúa como vasodilatador. Esta vasodilatación hace que la sangre de nuestro estómago fluya con rapidez y aumente la secreción de algunas enzimas digestivas. Por tanto, sí es posible que la digestión se haga de manera más veloz. No obstante, esto solo se daría si las cantidades de alcohol fueran muy pequeñas y de baja graduación. El consumo de alcohol no moderado podría tener justo las consecuencias contrarias y dañar nuestro aparato digestivo.

“El alcohol no sirve de digestivo. De hecho, va a tener un efecto totalmente opuesto. Va a hacer que la comida se digiera peor y cause más malestar”, nos cuenta Ana Navarro, Nutricionista en el Western Park Hospital, en Reino Unido.

Cuando realizamos la digestión, en nuestro aparato digestivo se segregan diferentes sustancias. Entre ellas, algunas que actúan como capa protectora y evitan la sensación de acidez en nuestro estómago. Sin embargo, el alcohol puede dañar esta capa debido a que inflama las células gástricas e impide que se produzcan estas secreciones con normalidad. La acidez estomacal se acentuará si consumimos alcohol durante las comidas.

Una digestión más lenta

“De manera puntual, cuando se ingieren bebidas alcohólicas de un grado mayor a 15, suelen disminuir la motilidad del intestino y la secreción de jugos gástricos, que son muy importantes para la digestión de los alimentos. El consumo de alcohol no va a mejorar que nosotros digiramos mejor la comida. De hecho, va a estar durante más tiempo en nuestro estómago”, explica Navarro.

Nuestro organismo no digiere de la misma forma el alcohol que otros alimentos y tiene que prestar más importancia a su eliminación que a la digestión en sí. Nuestro cuerpo detecta algo malo y centra sus esfuerzos en expulsarlo. “El alcohol es una sustancia que se digiere principalmente en el estómago. Este llevará directamente esta sustancia a nuestro hígado, que es cuando se va a convertir en acetaldehído, una toxina para nuestro cuerpo. De este modo, el organismo va a priorizar la eliminación del alcohol en vez de digerir y absorber adecuadamente los nutrientes”, aclara la nutricionista.

Qué consecuencias puede tener para nuestro organismo

La Organización Mundial de la Salud considera el alcohol como un peligro para la sanidad pública. De hecho, cada año se producen 3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa un 5,3% de todas las defunciones.

Como indica esta institución, el consumo de alcohol es un factor de riesgo para la aparición de más de 200 enfermedades y trastornos. Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud tales como trastornos mentales y conductuales, incluido el alcoholismo, enfermedades no transmisibles, como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y los accidentes de tránsito. Y, por supuesto, puede tener efectos muy negativos en el aparato digestivo.

“Si bebemos alcohol de manera crónica puede tener un efecto inflamatorio que va a hacer que funcionen peor las células intestinales y que muchas vitaminas y muchos minerales se absorban peor. A nivel de la microbiota de la flora intestinal, que tenemos principalmente en el intestino grueso, también se va a ver alterada y esto puede tener también una repercusión muy importante a muchos niveles. Puede afectar a la absorción de nutrientes y a nuestro tránsito intestinal pero también a nuestro estado mental”, explica Ana Navarro.

Por supuesto, no existen alcoholes mejores que otros, por mucho que se pueda pensar lo contrario. Es cierto que hay bebidas a las que se les atribuyen cualidades saludables e, incluso, curativas. Sin embargo, aunque estos beneficios estén presentes en ellas, los efectos negativos del alcohol siempre los superarán. Como indica Navarro: “El alcohol es una sustancia tóxica, por lo tanto, no va a traernos ningún beneficio. De hecho, ni siquiera la cerveza, que puede tener alguna vitamina del grupo B, o el vino tinto, que puede tener antioxidantes, son buenos. Al final el alcohol va a ser mucho más perjudicial tanto en la absorción de nutrientes como en el estado de todo el tubo intestinal”.

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