Las bebidas ‘milagrosas’ elaboradas a base de hierbas no son nada nuevo. Desde el agua de coco y el jugo de aloe vera, hasta las infusiones de abedul o las sopas de apio, prácticamente podríamos ahogarnos entre todas opciones líquidas que aparecen temporada tras temporada como remedios mágicos para eliminar todo tipo de males.

Sin embargo, hay una planta realmente saludable y poderosa que ha resistido el paso del tiempo y a la fugacidad de las modas, a pesar de no ser tan exótica (ni tan cara) como las demás. Hablamos del té verde.

En el Lejano Oriente, el té verde ha formado parte de la Medicina Tradicional China durante milenios. Los chinos lo usaban para tratar una variedad infinita de dolencias, desde la depresión hasta dolores de cabeza y la artritis. Incluso se ha comprobado recientemente que una taza de té verde puede aumentar la protección contra la demencia senil e incluso ayudar a perder peso. Con tantos y tan variados beneficios para la salud, la duda sigue estando presente. ¿Es el té verde de verdad tan poderoso como se dice?

¿Qué es el té verde y por qué es diferente?

Hay muchos tipos de té en el mercado pero todos, absolutamente todos, están hechos a partir las hojas de la misma planta. La diferencia entre el té blanco, verde o negro se reduce al nivel de oxidación de estas hojas.

El té blanco se elabora a partir de hojas jóvenes, apenas oxidadas, de ahí que prevalezca su color claro. El té negro, por su parte, ya se ha oxidado por completo, por lo que las hojas son oscuras y el sabor más fuerte. Sin embargo, el té verde se consigue mediante el vapor de las hojas recién cortadas, dejándolas poco tiempo de oxidación. Como resultado de este cuidadoso proceso, el té verde conserva sus altos niveles de clorofila y su característico color natural.

Té verde | iStock

¿Cuáles son los beneficios del té verde?

Con más de 450 sustancias orgánicas, el valor nutricional del té verde es verdaderamente extraordinario. Sus nutrientes más beneficiosos son los polifenoles, nutrientes microquímicos que se encuentran en las fuentes naturales de alimentos vegetales. Los polifenoles en el té verde contienen poderosos antioxidantes que neutralizan los componentes que causan daño al cuerpo.

Debido a su menor oxidación, se cree que las hojas de té verde son más ricas en antioxidantes, que también son excelentes para mantener un sistema cardiovascular saludable y una buena salud digestiva.

También se sabe que el té verde ayuda a mejorar los niveles de colesterol y protege contra el daño de las células nerviosas asociado con la demencia y el Alzheimer. Aunque estos estudios no muestran de manera concluyente que el té verde sea la cura, no debe ignorarse el hecho de que esta infusión se ha seguido bebiendo durante miles de años.

Según los profesionales, bebiendo activamente más té y cambiando ese café de las 9 de la mañana por una humeante taza de este remedio verde, no solo estaremos aumentando la ingesta de líquidos diaria, sino que también reemplazaremos las bebidas con cafeína. Todo beneficios para nuestra salud, pues si bien el té verde contiene también cafeína (quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra), el nivel es muy bajo, alrededor del 1%, un tercio menos que el que podemos encontrar en una taza de café.

Bueno por dentro y, ¿también por fuera?

¡Por supuesto! Cualquier cosa que sea buena para tu organismo tendrá beneficios para tu piel. Asimismo, la aplicación tópica de hojas o extractos de té verde parece tener ventajas para la dermis, incluidas las propiedades antienvejecimiento. Los antioxidantes protegen la piel de agentes externos como el daño solar, y la cafeína ayuda a combatir los radicales libres. ¿Nuestro consejo? Bébelo, úsalo, rocíalo. Los beneficios del té verde son demasiado buenos para perderlos.