Debes saber que es importante evitarlos por diversos motivos, tanto para prevenir enfermedades derivadas de las radiaciones ultravioletas como para garantizar el buen aspecto de tu piel, pues el sol la aja y estropea, cosa que acaba pasando factura tanto a medio como a largo plazo. Así pues, si alguna vez has cometido alguno de estos errores, es importante que los evites a partir de ahora.

Aplícate la crema solar en casa, al menos media hora antes de exponerte al sol

Muchas lo saben pero pocas hacen caso a esta máxima que deberíamos grabarnos a fuego: hay que tomar el sol siempre con protección, y para que los filtros actúen necesitan entre 20 y 30 minutos. Así pues, si eres de las que se ponen la crema nada más llegar a la playa, o, peor aún, si eres de esas que se dan el primer baño sin protección, se secan y una vez secas se aplican la crema, debes saber que estás exponiéndote al sol de forma peligrosa. Es importante recordar que las radiaciones ultravioletas son las principales causantes de melanomas, el tipo de tumor maligno más peligroso, responsable del 80% de las muertes asociadas a un tumor maligno de la piel, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Ponte crema de forma generosa por todo el cuerpo

Debes aplicarte alrededor de 30 ml de producto por todo el cuerpo si quieres conseguir la protección deseada, de manera que es importante no ser tacañas con las cantidades. Hay que aplicarlo de forma uniforme por todas las zonas, incluidas aquellas que a veces descuidamos, desde las manos a las orejas, la nuca, el empeine, etc. Tenemos que ser especialmente concienzudas para que no nos quede ninguna parte del cuerpo sin cubrir, pues acabarán quemándose.

Repite la aplicación cada cierto tiempo

Nada de pasarnos el día en la playa o la piscina y aplicarnos protector solar solo una vez. Con el contacto con el agua o el roce de la toalla, el protector se irá retirando aunque no nos demos cuenta y tendremos que renovar la aplicación, siempre con el mismo rigor que la primera vez.

Escoge siempre una protección alta

Durante un tiempo se recomendaba utilizar protección siempre en función del tipo de piel, pero cada vez más dermatólogos recomiendan optar por una protección total, la forma más segura de mantenernos a salvo de las radiaciones solares sea cual sea nuestro tipo de piel. Lo ideal es que escojas un 50+, que te protegerá adecuadamente (la diferencia con los factores 90 o 100 son apenas perceptibles) y que jamás optes por menos de 30, por más bronceada que estés.

Aplicando protector solar | iStock

Recuerda: el protector caduca

Y lo hace a los 12 meses una vez abierto el bote, de manera que no debes guardarlos de un año para otro. Para ello, si te quedan pocos días de playa, opta por algún tamaño más pequeño que te dure lo que quede del verano.

Escoge siempre buenas marcas

Lo ideal es comprar siempre las cremas solares en la farmacia, pues han pasado una serie de controles estrictos antes de su comercialización, aunque hay cremas de supermercado económicas y muy agradables que han sido repetidamente avaladas por los expertos. Echa un vistazo a este estudio elaborado por la OCU y escoge en función de tus necesidades. Lo ideal es que pruebes diferentes texturas y acabes siendo fiel a aquella que más te guste: hay quien prefiere las cremas más densas y quien opta por texturas líquidas en spray, más ligeras y fáciles de aplicar.

La crema no lo es todo

Incluso con protección total podemos quemarnos con más facilidad de la que creemos si no nos protegemos adecuadamente, repetimos la aplicación si seguimos al sol y reforzamos con una serie de gestos que nos ayudarán a mantenernos a salvo de los rayos solares. Sombrero y gafas de sol son fundamentales para evitar la aparición de manchas y arrugas, y si vamos a estar mucho rato es muy importante llevar un parasol. Que vayamos a estar a la sombra no significa que no debamos protegernos, pues la radiación nos llegará igualmente.

El protector solar no es solo para la playa

También si vas a la montaña, de excursión o caminas por la ciudad debes aplicar protector solar. De hecho, es fundamental que lleves el rostro siempre protegido, incluso en invierno, y para ello existen diversas fórmulas: puedes aplicar el protector sobre tu crema hidratante habitual (hay incluso cremas protectoras faciales con color, que evitarán que tengas que ponerte encima maquillaje) u optar por una crema con factor de protección incorporado.