Suena a ciencia ficción, pero no lo es: evidentemente, no es magia, supone meses e incluso, años de entrenamiento. Pero merece la pena ya que habrás conseguido conocer tu cuerpo y controlar tu sangrado mensual.

¿De qué hablamos? No es free bleeding, del que ya habíamos hablado aquí. El free bleeding es simplemente, dejar caer que caiga la sangre menstrual sin que haya nada que lo obstaculice, ni tampón, ni compresa ni copa. “Muchas mujeres, una vez que han aprendido a sentir cuándo se va a producir ese sangrado, van al baño a depositarlo y así evitan el uso de cualquier producto de higiene femenina”, explica la sexóloga María Torre.

Pero, por otra parte, tenemos el free flow instinct, que es un paso más. “Se trata de controlar cuándo ese sangrado se va a producir y tener el suelo pélvico lo suficientemente entrenado para retenerlo y expulsarlo cuando deseemos. Podemos asemejarlo a cuando necesitamos ir al baño y aguantamos hasta llegar a casa en vez de, al sentir las ganas, buscar un lugar para hacerlo”, explica.

Y esto se consigue con una musculatura que solemos tener bastante olvidada, la del suelo pélvico. “Lo anterior se consigue con unos ejercicios similares a los que podemos hacer con los de Kegel”, explica Torre. Y esto, puede llevar su tiempo, no pensemos que es de un día para otro: “Como no solemos prestar mucha atención al suelo pélvico, no conocemos realmente en qué estado está. No sabemos si su tono y fuerza son los correctos. Por ello, antes de ponernos a hacer ejercicios o utilizar alguna herramienta como unas bolas chinas o el cono vaginal, debemos saber en qué estado está para ver por dónde empezar. El tiempo depende de cada mujer y de cómo haya tratado o ejercitado esta zona de su cuerpo, pero generalmente es un proceso largo por el desconocimiento que tenemos de él y de cómo funciona. El tiempo es largo porque antes hay que hacer un trabajo previo de reconocimiento del estado y después ir probando qué es lo que debemos hacer cada una de nosotras para fortalecerlo y cuáles son las herramientas más útiles para conseguir recobrar su tono y fuerza”, explica.

Menstruación | iStock

Y añade: “Muchas veces debemos pasar por un profesional para que nos aconseje y nos ayude con ejercicios en consulta que deberemos seguir realizando en casa. Además, no nos debemos olvidar que junto a esto hay que aprender a sentir nuestros cuerpos y reconocer sus verdaderas necesidades”.

Además, para ejercitar esa musculatura también tienes las bolas chinas y el cono vaginal. Las bolas chinas son más conocidas. “El cono vaginal es similar a las bolas chinas, es decir sirve para ejercitar y fortalecer el suelo pélvico. Son unos conos con diferentes pesos para ir ejercitando el suelo pélvico y así aumentar su fortaleza y resistencia. Las bolas chinas constan de una bola más pequeña dentro, que se mueve al andar. Sin embargo, en los conos, el peso que queramos se lo introducimos nosotras. No se mueve su pesa interior ni se nota esa vibración al andar. Con las bolas chinas, al haber ese movimiento de bolas, nuestras paredes vaginales se van a activar automáticamente algo que con el cono debemos hacerlo consciente y voluntariamente. Es decir, debemos accionar los músculos y moverlos para ejercitar”.

Pero volvamos con el control de la menstruación y cómo se hace: antes de nada, debes conocer tu ciclo y tener controladas las fechas. “Debes conocer las señales que nos manda nuestro cuerpo es imprescindible para poder gestionarlo bien en cualquier momento, así que lo primero que hay que trabajar es el autoconocimiento corporal. Podemos empezar a hacer los ejercicios sin pesos y una vez que los tengamos controlados, iremos introduciendo más peso. La rutina consiste en realizar contracciones del suelo pélvico, sujetarlo durante unos segundos y relajar. Si no se ha practicado antes ningún ejercicio de este tipo, podemos empezar así: 1 segundo contraemos y 3 relajamos. Después aumentaremos, 3 seg. contraemos y 6 relajamos. Se debe repetir este mismo ejercicio varias veces seguidas. Para notar los beneficios se recomienda hacerlos 3-4 veces al día durante 6-8 semanas”, explica.

¿Cuándo hacerlos? “Se puede incorporar a momentos puntuales como cuando hacemos pilates, yoga o estamos en un momento de meditación. Una vez que los tenemos incorporados a nuestra rutina, podremos empezar con unas bolas o conos. Empezaremos por los de menor peso durante 15 días. Si una vez transcurrido ese tiempo sentimos que podemos aumentar, pasaremos al siguiente nivel de peso. Cuando llevemos unos meses de práctica y sintamos que somos conscientes del flujo y lo controlamos, podemos plantearnos controlar el flujo. Es recomendable hacerlo en casa para estar más relajadas y una vez que nos sintamos confiadas, ¿por qué no probar en la calle? Poco a poco y con mucho entrenamiento podemos aprender cómo funciona nuestro cuerpo realmente y ser nosotras quien controla la menstruación”, finaliza la experta.