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¡Cuidado con las sobremesas!

5 razones por las que engorda tanto el alcohol

Llegan las fiestas y con ellas las sobremesas eternas en las que nos tiramos horas charlando con amigos y familiares, a menudo tomando una copa (o varias). A pesar de los excesos en la mesa durante las fiestas navideñas, casi siempre nos olvidamos de otro gran responsable de los kilos demás que marcará la báscula en enero: el alcohol. Por mucho que intentemos controlar nuestra ingesta de alimentos, si no regulamos también el consumo de bebidas alcohólicas no lograremos mantener un peso estable.

Ay, los sencillos cócteles de antaño...

Pixabay Ay, los sencillos cócteles de antaño...

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Pero, ¿por qué engorda tanto el alcohol? La primera razón es bastante simple: las calorías del alcohol no pueden ser ni almacenadas ni quemadas por nuestro cuerpo como si fueran calorías normales. Esto se debe a que las del alcohol son calorías vacías: no contienen nutrientes. Por lo tanto, cuando consumimos bebidas alcohólicas, nuestro cuerpo no puede utilizar estas calorías como reserva e intenta quemarlas enseguida. Una buena borrachera equivale aproximadamente a la mitad de las calorías que una persona adulta necesita en un día. Cuanta más gradación tenga la bebida que estamos tomando, más calorías vacías estamos ingiriendo.

Un grupo de jóvenes brindando | Pxhere

Como nuestro cuerpo intenta quemar el alcohol a partir del momento en que lo ingerimos, deja de lado el proceso de oxidación de la grasa que ya tenemos en nuestro cuerpo. En otras palabras, nuestro metabolismo ralentiza hasta pararse mientras bebemos: hasta que nuestro cuerpo no se deshaga de la energía que le estamos proporcionando chupito tras chupito, no seguirá quemando las reservas que ya tiene. Y, lo que es peor, estará almacenando la grasa de lo que comemos mientras bebemos alcohol. El efecto que el alcohol tiene en nuestro metabolismo es el directo responsable de la ‘tripa cervecera’ es decir la acumulación de grasa en la zona abdominal típica de los hombres que toman mucho alcohol. En el caso de las mujeres, la acumulación de grasa será más visible en la zona de las caderas. En ambos casos, este fenómeno aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Tripa cervecera | Agencias

A menudo las bebidas alcohólicas están compuestas por licores, que ya de por sí contienen azúcares, más otros ingredientes que pueden ser bebidas con gas, cremas, bebidas azucaradas y un montón de otras cosas, casi siempre a rebosar de glucosa. Por lo tanto, a parte de las calorías que ingerimos gracias al alcohol, le estamos metiendo a nuestro cuerpo una sobredosis de azúcar. Esto es especialmente dañino para nuestra salud, ya que la combinación de azúcar y alcohol hace que nuestro índice glicémico se dispare. Esto a la larga es especialmente peligroso para la salud ya que estamos desestabilizando nuestro cuerpo.

Los cócteles del afterwork en LAVACA | Agencias

Hay que comer para beber. Es lo que todo el mundo dice, y es cierto ya que la comida ralentiza el proceso de absorción del alcohol. Sin embargo, ¿qué solemos picar mientras bebemos? Apostamos que de todos los alimentos que te han venido a la cabeza, ni uno podría considerarse sano. Más grasa para el cuerpo, por si fuera poca la que ya tenemos en la copa… Además, el alcohol nos hace malinterpretar las señales de saciedad que nuestro cuerpo nos envía. Comemos de forma mecánica lo que nos ponen delante, sin pensar si de verdad tenemos hambre.

Tapeo sano | Pixabay

¿Y la sensación de hinchazón y dolor de cabeza post borrachera? Se debe a que estamos más deshidratado que las pasas del panettone. Por una serie de procesos químicos que empiezan cuando nuestro hígado intenta metabolizar el alcohol, nuestro cuerpo se deshidrata y a la vez acumula toxina. Por ellos, los más expertos en resacas no se acuestan después de una buena borrachera sin una botella de agua al lado de la cama.

Botella de agua | Getty Images

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