Seguramente habréis oído que el picante es un poderoso aliado para quemar la grasa corporal y que incluso algunas estrellas de Hollywood han logrado perder una buena cantidad de kilos con ayuda de guindillas y pimientos picantes. En concreto, estas historias tienen como protagonista a estrellonas del nivel de Beyoncé o Victoria Beckham, pero, ¿es así de sencillo?

Para los vagos que no son muy de machacarse en el gimnasio todo esto suena bien, pero no es tan fácil. Para empezar, hay que explicar que esa sensación de ardor que tenemos en la boca cada vez que comemos picante tiene que ver con la capsaicina, un compuesto químico que está en pimientos, guindillas o chiles. Una vez que ingerimos esta sustancia, se libera adrenalina en nuestro torrente sanguíneo, de manera que la grasa se descompone.

Bueno, pues, ¿ya está, no? Pues no, para adelgazar y perder grasa no basta solo con que haya este proceso de descomposición... En realidad, es el paso previo para comenzar a 'quemar' la grasa y esto solo es posible con ejercicio. Es decir, que por mucho picante que comamos, si luego pasamos la tarde en el sofá, no perderemos ni un gramo. Así que el picante solo es efectivo si va seguido de una buena sesión de abdominales. Eso sí, nos prepara el cuerpo para que quemar calorías sea más sencillo.

No obstante, el picante también nos echa otro cable si queremos controlar nuestro peso. Si algo tienen las comidas picantes es que nos sacian más que las que no lo son. Esto hace que después de un buen curry quizás no queramos comer nada más, por lo que hay que reconocerle a la capsaicina que, pese a no ser milagrosa, sí que tiene la capacidad de ayudarnos a cuidar nuestro cuerpo. Y eso ya es algo, ¿no?