Empecemos por el principio. ¿Qué es exactamente la morcilla? Es un embutido que se elabora con la sangre coagulada del cerdo, de forma alargada y gruesa y color oscuro. Es uno de los bastiones de la cocina tradicional española, uno de esos derivados del cerdo que, al contrario que jamones y salchichones, suelen dar asquete a las nuevas generaciones. No obstante, muchos chefs contemporáneos han incorporado este ingrediente a sus recetarios con bastante éxito, ya que, en su justa medida y bien tratada, la morcilla puede complementar estupendamente numerosos ingredientes.

Con el objetivo de dar un toque contemporáneo a este alimento, la compañía palentina Villada ha creado un interesante tubo con un diseño moderno y una presentación más que atractiva. Basta un minuto al microondas o cinco minutos al baño maría para tener lista la morcilla, que, si se desea, puede consumirse cruda. Simplemente hay que mantener el tubo refrigerado y consumir preferentemente antes de 30 días. Aunque los usos de este tubito son múltiples sus creadores han pesando en un consumidor joven y con poco tiempo, que suele consumir la morcilla simplemente aplicada sobre una tostadita.

Pero éste no es el único de los productos innovadores relacionados con la morcilla que ha creado Devillada. Tienen también una crema de morcilla en un atractivo tarro que también presenta múltiples posibilidades, y diferentes tipos de morcillas, desde las elaboradas con arroz a otras con cebolla, entre otras. Pese a que los amantes de este producto de fuerte sabor saben que el mejor acompañamiento de una buena morcilla es, probablemente, un trozo de pan, lo cierto es que pueden realizarse innumerables recetas con ella, desde una pasta a unas croquetas, empanadas o patatas rellenas.