Disfruta sin remordimiento

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Siete cenas veraniegas para mantener la línea

No cenar no es la opción para mantener la línea en verano, ya que tras tantas horas sin comer nos levantaremos con un hambre canina y acabaremos consumiendo más calorías de las que dejamos de consumir en la cena.

Cena ligera
Cena ligera | iStock
Laura Conde
  Madrid | 11/06/2019

Una buena opción, eso sí, es cenar pronto (¿por qué no entre las 19 h y las 19.30 h, si nuestra agenda veraniega nos lo permite, y tomamos apenas una pieza de fruta o un yogur antes de ir a la cama?), pues así quemaremos una parte de las calorías que ingiramos y poco a poco nuestra silueta lo irá notando. También es importante evitar las cenas muy contundentes y optar por propuestas ligeras aprovechando la gran cantidad de alimentos de temporada que nos depara el huerto en verano. Estas son algunas ideas fáciles de preparar y bajas en calorías para cenar cuando aprieta el calor:

¡Cremas frías al poder!

De calabacín, de zanahoria, de col, de brócoli, de pepino (¿has probado a añadir a esta última un toquecito de kéfir y unas hojas de menta?)… Nada más apetitoso que una crema fría cuando llega el verano. Puedes aprovechar para preparar una buena cantidad el domingo y ya tendrás tu entrante perfecto, ligero y refrescante, para la cena. Por supuesto que gazpachos, salmorejos y ajoblancos deben ocupar también un lugar de honor en nuestra nevera, pues son bajísimos en calorías y ultranutritivos: puedes tunearlos con los ingredientes que y preparar un gazpacho de sandía, un salmorejo de aguacate, un ajoblanco con remolacha… ¡Imaginación al poder!

Cremas de frutas: echa a volar tu imaginación

Una buena opción es triturar un yogur natural (o griego, pero será mucho más calórico) con melón, sandía o melocotón, dando lugar a una crema fría riquísima que puede ser un entrante ideal, la mar de resultón si tenemos invitados (no olvides añadirle un topping de frutos secos). Aunque siempre es mejor tomar la fruta entera que apostar por zumos y cremas, pues se aprovecha toda la fibra que mejora el tránsito intestinal, las cremas siempre son una buena idea para cambiar. También puedes combinar frutas y verduras y elaborar cremas de zanahoria y mango, de manzana verde y aguacate, de espinacas, apio y melón…

Ensaladas innovadoras: más allá de los clásicos

Olvida la clásica base de lechuga con tomate, maíz y atún que te aburrirá al tercer día y hará que acabes apostando por una crêpe. El mundo de las ensaladas es tan grande como tú quieras que sea, de manera que puedes idear la que más te guste con los ingredientes que tienen en la nevera. ¿Algunas ideas? Pollo con manzana verde y frutos secos; quinoa con melón, feta y aguacate; col kale con frutos rojos y mozzarella; guisantes con bonito; salmón ahumado con brotes verdes y manzana… y así una larga lista de propuestas que puedes idear a tu antojo.

La ensalada acepta muchos ingredientes | iStock

Huevos, los más versátiles

Una buena manera de aportar proteínas de alta calidad es optando por los huevos. Revueltos, escalfados, en tortilla… Existen numerosas opciones para cocinarlos: incluso puedes prepararlos rellenos con atún y alguna verdura fría –siempre evitando las calóricas salsas–, aunque nuestra opción preferida es siempre en tortilla con verdura: de calabacín, de espárragos trigueros, de berenjena, de espinacas, de acelgas, de judías verdes, de champiñones… Hay tantas opciones que no nos aburriremos nunca.

¡Al rico bowl!

Corta en daditos las frutas que tengas en la nevera, en un bowl mediano, añade yogur natural, muesli o un pequeño puñadito de cereales sin azúcar, un toque de frutos secos y, si deseas darte un caprichito, unas virutas de cacao puro que le darán un sabor increíble. No necesitas nada más para una cena ligera y equilibrada. Acaba con una infusión diurética (en verano mejor que la tomes fría con hielo y te sentirás ligera y llena de energía).

Pescados crudos

Antes que el clásico filete de pescado a la plancha que sueles tomar para cenar en invierno, en verano el cuerpo nos pide apostar por los pescados crudos. Tartars, carpaccios, ceviches, escabeches y ahumados son buenas maneras de introducir el pescado en la cena con recetas fáciles, resultonas y muy ligeras.

Una nueva vida al pollo

La clásica pechuga a la plancha o el pollo al horno de invierno dan paso en verano a recetas que incorporan el pollo frío a las ensaladas. Con manzana, mango, fresas, espárragos trigueros, quinoa, queso feta, rabanitos, tomates cherry, pasta integral, legumbres… Ten siempre a punto una pechuga de pollo cortada en daditos e incorpórala a las más diversas creaciones. Aportará a tus ensaladas un punto de originalidad, además de la proteína que necesitas.

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