Hay mil opciones

Hay mil opciones

¿Te has apuntado al gimnasio? Estas son las clases a las que deberías ir según tus necesidades

Empezaste el gimnasio a principios de año y de momento tu actividad se ha reducido a aburridas sesiones de bici mientras hojeas una revista esperando que llegue el momento de correr a la ducha. Estás a punto de desfallecer y volver a abandonar la causa, algo que tal vez se deba a que no has dado una oportunidad a las actividades dirigidas.

Mujer en gimnasio
Mujer en gimnasio | iStock
Laura Conde (@LauraConde5) | Madrid
| 22/01/2019

Body pump, tonificación, pilates, zumba, aguagym, spinning… Hay mil opciones y es prácticamente imposible que no encuentres la que te enamora. Se trata de ir probando cuál de ellas se adapta mejor a tus necesidades y escoger la que te hace feliz. Aquí te dejamos una pequeña guía que te servirá de orientación, aunque lo mejor es siempre que vayas experimentando hasta dar con tu actividad física ideal.

A ti lo que te gusta es bailar

No lo dudes, ya puedes ponerte un top y unos leggings cómodos y colocarte en primera fila en la clase de zumba. Tú no estás hecha para contar abdominales, pero eres de las que cuando salen de fiesta hay que sacarlas de la pista. Te lo vas a pasar en grande moviendo las caderas y protagonizando diferentes coreografías rocambolescas, que harán que se pase la hora volando y hayas hecho un ejercicio cardiovascular de excepción. No te preocupes si al principio no consigues aprenderte los pasos y vas al revés de todo el mundo: es normal durante las dos o tres primeras sesiones hasta que vas dominando las coreografías. Otras actividades como aerobic o step también pueden funcionar si no eres amante de levantar pesas.

Como pez en el agua

Te encanta el agua pero te aburre la natación. ¿Has probado las clases de aguagym? Son ejercicios suaves muy recomendables, que tonifican todo el cuerpo y fortalecen la espalda sin que te hagas daño, ya que el agua amortigua mucho los movimientos. Suele ser muy recomendable, aunque conviene consultarlo siempre con un profesional, para aquellas personas que tienen algún tipo de lesión leve, ya que los movimientos en aguagym son siempre suaves y acompasados, nunca bruscos. Además, si eres de las que van estresadas por la vida… ¡no hay nada más relajante que el agua!

Que la fuerza te acompañe

Tú lo que quieres en este momento de tu vida es ponerte fuerte y tonificar, acabar con la flacidez y cargar la compra prácticamente con un dedo. Te recomendamos actividades de tonificación de alta intensidad, con elementos como pesas o cuerdas, que además son divertidísimas: ya tardas en plantarte en las clases de body pump y tonificación, completas series de ejercicios de 50 minutos en las que modelas todo el cuerpo. Verás cómo enseguida empiezas a sentirte mejor, ya que ganarás fuerza muscular y eso hará que tengas menos problemas de espalda. Lo bueno de este tipo de actividades de alta intensidad es que a la vez que fortaleces y tonificas estás haciendo también trabajo cardiovascular.

Mujeres en el gym | iStock

¡A quemar las naves!

Si amas ir en bici, eres adicta a la sensación de sudar y cansarte y necesitas hacer una actividad cardiovascular intensa, no dudes en plantarte en una clase de spinning. Si pasas muchas horas sentada, haces poco ejercicio y andas algo estresada, nada igual para descargar adrenalina que una de estas frenéticas clases. Saldrás como nueva.

¡Ommmmmm!

Si no te apetece hacer actividades de intensidad tan alta como las anteriores, apúntate a las sesiones de pilates, yoga o estiramientos, en las que harás ejercicio y fortalecerás y ejercitarás los músculos de forma relajada pero igualmente efectiva, al tiempo que vas corrigiendo poco a poco tu postura. Siempre puedes combinar algunas sesiones de estas clases con otras de intensidad algo más alta, especialmente si te sientes algo embotada o si tu postura corporal suele ser incorrecta. Al fin, se trata de que escuches a tu cuerpo, porque él será siempre el más sabio y sabrá en cada momento qué tipo de actividad necesita.

¡Quiero estar sola!

No olvidemos que el gimnasio no es solo el lugar al que vamos a ejercitar nuestro cuerpo, pues seguramente es nuestra mente la que sale más beneficiada. Si no te apetece hacer actividades dirigidas, detestas la música a tope y no hay nada que te ponga más nerviosa que un monitor chillando, no lo dudes: colócate tus cascos, pide que te ayuden a elaborar una rutina de pesas personalizada y desconecta del mundanal ruido en la sala de máquinas. Pero ojo, a la que veas que empiezas a aburrirte en lugar de tirar la toalla opta por alguna actividad dirigida: puede que haya llegado el momento de cambiar y tu cuerpo, como decíamos, te esté avisando.

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