El acné es una de las enfermedades de la piel más comunes entre los jóvenes. Aproximadamente el 70% de los adolescentes sufren los temidos granitos y espinillas en la cara y otras partes del cuerpo, algo que no sólo les afecta físicamente, sino también a su autoestima. En parte debido a la temprana edad y al desconocimiento, el acné trae consigo muchos falsos mitos sobre las pautas básicas para su prevención y cuidado. Rituales como utilizar jabón especial cada día, no manipular las heridas activas o utilizar cosméticos ‘oil-free’ muchas veces se realizan mal y tarde.

Los médicos consideran el acné como una enfermedad dermatológica que debe ser tratada en consecuencia con la ayuda de un dermatólogo. Todo el mundo habla del acné y parece tener el remedio definitiva, pero hay que tener cuidado y no comprar cremas sin beneficio que sólo generan frustración. Si los granos empiezan a ser demasiados y dolorosos, acudir a un especialista pronto evitará sufrimientos futuros innecesarios.

Los tratamientos médicos dependerán siempre de la severidad del problema, y pasarán de ser tópicos con antibióticos, retinoides, peróxido de benzoilo, queratolíticos, a fármacos tomados por vía oral, los más comunes. Asimismo, existen diferentes terapias físicas como la fotodinámica, la luz LED, el láser o el tratamiento con fluorescencia, que pueden ser interesantes según el caso.

Sea como sea, cabe recordar que el acné es una enfermedad curable y debemos acudir a un profesional cuanto antes para evitar secuelas. Saber que no hay tratamientos milagrosos y no considerar el acné como una manifestación de juventud. Es importante poner medidas para evitar que queden secuelas anti-estéticas de por vida. Para esto, seguir los consejos médicos de forma correcta y constante es fundamental. Y también tener paciencia, porque se necesita tiempo para ver el resultado.

Acné | iStock

7 consejos para cuidar una piel con acné

1. La higiene facial es básica. Pero no hay que abusar. Conviene limpiar la cara solo mañana y noche, ya que un exceso de limpieza desprotege la piel y se puede producir un efecto rebote con un aumento de sebo y una deshidratación de la piel.

2. Las manos quietas. Esto es lo más difícil, pero piensa que la manipulación de las heridas provoca cicatrices incurables. Y Scarface ya hay uno.

3. La limpieza y extracción de espinillas no debes hacerla tú, ni nadie de tu confianza, sino personas cualificadas para ello y sólo cuando sea necesario.

4. Utiliza cosmética adecuada a este tipo de piel, productos libres de aceites o de grasa, tanto hidratantes, protectores, lociones para el afeitado o maquillajes. De lo contrario, el acné se agravará.

5. Evita, en la medida de lo posible, el contacto del pelo sobre la frente y las mejillas, o cualquier tipo de oclusión de las zonas afectadas porque la grasa del cabello puede hacer que la cosa empeore.

6. Seguir una dieta sana y equilibrada siempre ayuda. Infórmate sobre esos alimentos que producen acné, como el cacao, frutos secos, fritos, embutidos, café o productos lácteos, y deja de tomarlos en exceso. No hace falta que sigas una dieta estricta porque con ello no vas a eliminar el acné. Puedes comer de todo si no abusas de nada.

7. Que tu amiga le haya ido bien el tratamiento no quiere decir que a ti también. Aplica y sigue de forma correcta y constante solo el ritual recomendado para tu caso. Es el único secreto para mejorar. La única manera que tendrá el especialista para evaluar de manera fiable la evolución de tus lesiones y aplicar los cambios que considere oportunos.