Residencias de ancianos

Los nuevos protocolos en las residencias de mayores superado lo peor de la pandemia de coronavirus

Con los contagios por coronavirus a la baja y una gran cantidad de ancianos con las tres dosis de la vacuna, las residencias para mayores llevan meses tratando de adaptar los protocolos sanitarios a un escenario distinto. Cuando estalló la pandemia, las autoridades de los centros se vieron obligadas a aplicar medidas para proteger a los residentes.

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La pandemia de coronavirus supuso un cambio radical en la vida de los mayores en las residencias de ancianos. El covid se cebó con los más vulnerables, entre ellos, los internos de estos centros. Pero la inmunidad de grupo debido, en gran parte, a la alta tasa de vacunación, ha llevado a los responsables de las residencias a permitirse rebajar las restricciones.

La mascarilla ha quedado relegada a espacios muy concretos, las residencias forman parte de estos lugares. Para salvaguardar la integridad de los residentes, el personal mantiene la obligación de llevarla. Según Belén Fernández, directora de las residencias Orpea "los trabajadores siguen llevándola, pero los residentes pueden empezar a quitársela". Asegura que el objetivo es que los mayores vuelvan a sentirse "en su casa".

Cuando la situación fue favorable, se retomaron las actividades grupales. Aunque oficialmente no existen limitaciones de aforo, en este centro han optado por reducir la asistencia y mantener las distancias entre las personas. Otro de los aspectos que han tratado de potenciar es la higiene. Se desinfectan las estancias de manera más habitual que antes de que se extendiera el virus.

Es una medida establecida después de que se volvieran a autorizar las visitas de los familiares. Las puertas se han vuelto a abrir para ellos pero intentan no bajar la guardia con la limpieza. Otro aspecto que empuja al personal a mantener las desinfecciones constantes ha sido el retorno a las comidas grupales entre los residentes.

Un paso que ha llegado para quedarse es el protocolo en caso de emergencia. Se puede dar la vuelta a la residencia en cuestión de horas. "Hemos establecido una unidad roja, que es la zona de positivos. Una zona naranja, que sería la zona de personas con síntomas", afirma Olga.

Quieren evitar que se repitan los momentos más difíciles de la pandemia. Algunos residentes resumen así lo que vivieron: "Estuve aislado en una habitación 8 días, solo". "Estábamos encerradas, comíamos arriba, pero había que aguantarlo". "La soledad me acobardaba un poco. Lo pasamos mal"

Un sentimiento que han dejado atrás porque, según Remedios, de 90 años: "¡Esta es mi casa!". Y por fin sienten que la han recuperado

La inflación ahoga a las residencias

Los costes suben pero la inversión en estos centros sigue siendo la misma. Por ejemplo en Cataluña, la Generalitat pagaba hasta ahora a las residencias concertadas y públicas algo más de 64 euros por plaza y día. La propuesta ahora es aumentar esa cuota un 3%, lo que equivale a 1,90 euros por interno. Pero el sector cree que no es suficiente teniendo en cuenta cómo están subiendo los precios. Les preocupa que las condiciones actuales de los residentes empeoren. Para evitarlo, Madrid es una de las comunidades que ha puesto en marcha un Comité de Ética que controlará las condiciones que se dan en las residencias públicas.

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