Miles de kilos de naranjas están desperdigados por el suelo. La competencia por el precio de esta fruta llega a tal extremo que a un agricultor valenciano le pagan 8 céntimos por un kilo de naranjas, cuando en el mercado supera el euro. El sector calcula que las pérdidas superan los 130 millones de euros.

A consecuencia de estos precios, los productores prefieren tirarlas. Las recogen del árbol, pero no las meten en cajas. Se tiran a la basura.

Loa afectados dicen que no pueden competir con los precios de Sudáfrica. El país africano acelera tanto su producción como exportación. En 2018 consiguieron un récord: 2 millones de toneladas, un 40% lo enviaron a los mercados europeos.