Ha tenido el valor de volver al agua, pero mirando al horizonte para recrear para la televisión australiana el ataque de tiburón más famoso del mundo del surf, cuando en plena competición, como una aleta surgía junto a Mick.

"Pude ver la aleta lateral y cómo cambiaba de gris a blanco y pensé... esto es muy chungo", afirma. Millones de personas veían por televisión la escena en directo, incluída su madre. Nueve segundos interminables en los que pasaron muchas cosas.

"Le pegué en la aleta dorsal y la lateral. La cuerda de la tabla se rompió y empecé a nadar", reconoce, pero era un error: "Podía atacarme desde atrás y no verlo, me dí la vuelta porque verle venir me daría tiempo para tomar una decisión".

La ayuda llegó antes que el tiburón, su imagen dio la vuelta al mundo y Mick necesitó terapia: "Tu mente te juega malas pasadas, convierte las sombras en demonios".