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SE HAN LANZADO 150.000 KILOS DE TOMATES

Buñol se tiñe de rojo con la Tomatina que cumple 70 años en esta edición

Unas 22.000 personas han participado este miércoles en la tradicional batalla del tomate que se celebra cada año en la localidad valenciana de Buñol. La Tomatina, que cumple esta edición 70 años de historia, ha teñido de rojo las calles del centro de Buñol para recordar la gamberrada que dio origen a esta fiesta en 1945.

Los más de 22.000 participantes que hoy se han dado cita en la tradicional Tomatina de Buñol (Valencia) han empezado a las 10.45 horas a lanzar las 150 toneladas de tomates dispuestos por la organización, una cifra récord con la que se conmemora el 70 aniversario de esta singular batalla.

Como cada último miércoles de agosto, una carcasa pirotécnica ha marcado, a las 10.48 horas, el inicio de la tradicional batalla de tomatazos que en pocos minutos ha teñido de rojo todo el centro de la localidad, aunque uno de los camiones cargado de tomates había iniciado el recorrido unos minutos antes.

La emoción y el griterío, en varios idiomas, con la que los participantes aguardaban el inicio de la fiesta ha dado paso al olor a tomate y a las salpicaduras del agua que los vecinos han lanzado desde los balcones.

Los instantes previos han estado amenizados, como ya es costumbre, por las peripecias de los intrépidos que se han atrevido a escalar el palo enjabonado para conseguir el jamón que se ata en su parte más alta, los cánticos y el baile.

Este año además, los participantes han podido ser testigos, una hora antes del inicio de la Tomatina, del paso del coche equipado con videocámaras con el que Google inmortalizará la fiesta de este año, colgando las imágenes en su mundialmente famosa aplicación de mapas y geolocalización.

Google rinde homenaje hoy a la Tomatina con una curiosa animación dedicada esta fiesta mundialmente conocida, de forma que ha recreado la famosa batalla de tomates con las letras de su marca en la página del buscador de la firma.

Y es que la tecnología, en forma de aplicaciones específicas de geolocalización, venta de entradas por internet o videocámaras portátiles en alta definición ha cobrado el protagonismo que años atrás tenían los cascos-sandía, las pelucas o los disfraces.

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