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Teatro Español de Madrid

La "Troyanas", de Carme Portaceli, también es la voz de las mujeres abusadas

El autor, Alberto Conejero, define la obra como "un canto a la resistencia y a la fortaleza de las mujeres de Troya y una voz para todas las mujeres que tienen que decir algo".

La directora de "Troyanas", Carme Portaceli, considera que la vigencia de la obra de Eurípides es total, hasta el punto de que los gritos de las mujeres que protagonizan esta historia son también las voces de las mujeres que hoy sufren abusos. "Cuanto más callamos, más se ampara al abusador, pero en cuanto tengan miedo porque sale a la luz, igual lo paramos", ha señalado la directora, en la presentación en el Teatro Español de Madrid de la obra, versión del clásico de Eurípides.

Escrita por el poeta y erudito Alberto Conejero, un dramaturgo que traduce directamente a los clásicos del griego antiguo, según le ha presentado Portaceli, "Troyanas" es "un canto a la resistencia y a la fortaleza de las mujeres de Troya y una voz para todas las mujeres que tienen que decir algo", ha dicho el autor.

En ella están las voces de las refugiadas, de las mujeres "que hoy siguen padeciendo ser consideradas un botín de guerra", las que no se conforman con la versión de la historia que dejan los ganadores y también de las que sufren abusos, y lo dicen. "Eso está empezando a suceder, estamos empezando a hablar", ha afirmado Aitana Sánchez-Gijón, Hécuba, protagonista de esta historia donde las mujeres ocupan "la silla del centro", dice Portaceli.

La actriz destaca de la obra "la reivindicación de la palabra, para que las cosas que se han aceptado como normales, o como vergonzosas, afloren, y ese cambio de perspectiva permita que algo pueda moverse en la sociedad". "Y ese relato histórico de los grandes hombres, que siempre ha silenciado y acallado la intrahistoria de las mujeres, aquí se da la vuelta", añade Sánchez-Gijón.

Conejero abunda en ese giro: "El silencio aumenta la condena de los cuerpos que ya han sufrido violencia. Pero igual de importante es la autocrítica", advierte. "Nuestra responsabilidad íntima de preguntarse cuando nos metemos en la cama qué hemos hecho o que no para cambiar situaciones, Eurípides se hace cargo de su responsabilidad y espero que 'Troyanas' nos haga mirar lo que ahora no miramos, a al menos, que sepamos que podemos ser cómplices, porque los privilegios de uno es que otro no tiene derechos".

En ese sentido, Portaceli afirma que es el teatro el que "permite romper los tópicos, sobre todo con las mujeres", pero da para mucho más: "Todo está en Eurípides", dice, "él narra un Ulises terrorífico, un estratega sin moral de ningún tipo que nos puede recordar a cualquier político de hoy día, desgraciadamente".

Sánchez-Gijón, la reina Hécuba, comparte escenario con los niños Pablo Cordero y Alejandro López, y con las actrices Alba Flores, Maggie Civantos, Pepa López, Miriam Iscla y Gabriela Flores. Y, como elemento "discordante", el único varón en escena, Ernesto Alterio en el papel de Taltibio, un hombre "condenado a no morir para que explique lo que pasó por toda la eternidad", un papel complicado de mantener en escena, apunta el argentino.

Alterio y Sánchez-Gijón coinciden en calificar de "arriesgada" la propuesta de Portaceli, "hecha desde lo esencial", apunta la actriz, un poco abstracta, no realista, conceptual y "muy corporal", según ambos. Con una puesta en escena que favorece que "el texto salga diáfano y directo al corazón del espectador, porque es pura pulsión, acción e impulso", señala Portaceli, esta versión de "Troyanas" no es "solo un lamento", sino que aquí "hay una lucha por sobrevivir, por preferir morir a vivir sin dignidad".

El espectáculo, que fue estrenado este verano en el 63 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, se "comprime y gana intimidad", según ha indicado Alba Flores, para el público del Teatro Español, que podrá ver la función desde el próximo viernes, 10 de noviembre, al 17 de diciembre.

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